abril 17, 2026
abril 11, 2026
abril 08, 2026
vos sos mi lluvia
junio 13, 2025
enero 17, 2025
Las palabras no dichas,
esas que pensaba mientras me iba
sabiendo que no podía detenerme,
ya no.
¿Se perderán en el abismo de la mente, sin nunca llegar a destino?
¿Quedarán solamente adentro mío, resonando para siempre?
¿O habrá quizás en el borde una antena que recepcione
los mensajes enviados,
nunca leídos?
Y que el día de tu muerte
te los entregue todos,
como la última broma del universo,
cuando estés del otro lado y ya no puedas responder.
¿Oirás quizá en algún sueño, los gritos en mi cabeza de ese día?
¿Te levantarás de malhumor, acongojado
pensando que sólo fue una pesadilla?
Anna.
noviembre 18, 2024
Ni tu lástima
Ni tu atención
Ni tus ruegos
Ni tu perdón
No quiero irme de esta, mi tumba
No quiero que traigas más recuerdos
No quiero más promesas por cumplir
Diciéndome, otra vez
'que porque soy como soy'
No quiero tus manos lejos
No quiero tu cara sin afeitar
No quiero las ojeras
No quiero que no leas
Mis poemas
No quiero verte irte
Nunca más
Si te conozco mejor que vos a mi
Supe desde el momento cero
Cuando me dijiste 'como vos quieras'
Que ya no ibas a venir
Mientras, estarás ahí pensando
Que no quiero tu ayuda, tu lástima
Que no quiero atención, tu perdón
Que no quiero que me ruegues,
Pero ese ya no serías vos.
septiembre 20, 2024
Te daba miedo, que escribiera. Tenías miedo de descubrir que mis palabras no te pertenecían.
Leías y releías mis notas buscando los huecos.
Y como no los encontraste, dejaste de leer, seguro de haber dejado
tu territorio bien marcado.
Querías poseerme con tantas ganas, nunca me quisiste conocer.
Tenías miedo de mi libertad -que no amabas-,
te gustaba llamarme loca frente a tu público para que te aplaudieran.
Tu olor en mi cuerpo y esos aplausos como un muro
fueron extinguiendo las palabras
eso te tranquilizó
que yo amaba escribiendo y sin escribir no amaba
Tenías razón en algo
mis palabras nunca te pertenecieron.
Anna
enero 17, 2023
No pienso nada, no busco nada.
No la silueta de una espalda en medio de la noche.
No la mano que sostiene y acompaña.
No los ojos, no la boca.
Todo está adormecido, temblando.
Como un león agazapado, a punto de saltar
sobre su presa que nada sospecha
mientras pace la yerba tierna.
Ya no quiero nada, no sueño nada.
No hay descanso, ni viaje.
No hay gatos, ni perro. No hay niños.
No hay nada.
noviembre 22, 2022
Un platito lleno, sin tocar.
Un juguete solo en un rincón del cuarto.
Un cascabel en silencio.
Diminutos lugares vacíos: el huequito de la estufa, la esquina izquierda de la cama. El borde de arriba del sillón.
Las sombras quietas de la casa, en donde se perfila una cola, un maullido que no suena.
Un fantasma chiquitito y peludo. Los ronroneos que pudieron haber sido.
noviembre 17, 2022
Nada anticipaba las despedidas inminentes, ninguna estrella, nada en la noche quieta, inmóvil. Como no lo anticipa nada ahora.
Mañana, otra vez, el universo podría implosionar y vos tendrías que ir a trabajar igual, igual que el año pasado y el anterior. Las estrellas no tienen funerales, ni vos tampoco.
El único movimiento que existe es el vaivén de nombres. El paso de los años es un invento de los muertos.
noviembre 02, 2022
25/5 - 2/11
Tengo una amiga, Sofía, es enfermera en un hospital. Hace poco nos contó que una ex compañera de la academia ingresó en la guardia, el parte decía intoxicación voluntaria, era la segunda vez. Tiene problemas en su casa, anotó la guardia que la recibió. Sofía no tiene mucha pedagogía psicológica, cuando le tocó atenderla la llamó irresponsable, "tenés una hija de tres años" la retó. Sofía sabe bien lo que es el sufrimiento, lo ve todos los días. Sus ideas son simples: no se debería obligar a vivir a quien no quiere. Es más, hay que dejar que se maten y den sus órganos a los que sí quieren vivir. Las ideas de alguien que ve todos los días cómo algunos intentan aferrarse desesperadamente al hilo de sus vidas sin poder, mientras otros "lo desperdician".
No puedo discutir su argumento.
Hay una publicación, de principio de mes, muchas publicaciones abajo de las últimas. Volví muchas veces a mirar su perfil, no sé qué buscaba. La publicación, un mes antes, era una viñeta sobre la muerte. No tenía ninguna reacción, ningún comentario de nadie. Como si nadie la hubiese visto.
Anna.
septiembre 14, 2022
Hay un hueco en la red del balcón. Un hilito de tanza desaparecido, la aventura de algún pájaro, el descuido de algún pintor, una puerta diminuta hacia la nada. Un abismo de posibilidades para un gato, apenas una ilusión de libertad para una persona. Un recordatorio sutil: esa red tan frágil te protege a vos y a tus gatos de la amenaza latente de ocho pisos al cemento, borrón y cuenta nueva; tan frágil, como soplar fuerte y de pronto, la red, la vida, un chorrito de agua que se escurre de las manos, se escurre del balcón, se escurre y se seca en el cemento por el sol, un día cualquiera de primavera.
Anna.
mayo 04, 2022
Qué significa este vino abierto
Esa música sonando
Qué sentido tiene, esa copa solitaria
Las sábanas nuevas y limpias
La casa callada y expectante
Dónde está todo
Cómo está todo
Para qué
Acá sin vos
Sin él
Sin nadie
más que los gatos
que miran conmigo la luna
en silencio.
Anna.
abril 29, 2022
Si ya te rompiste tantas veces.
¿Qué vas a perder?
Si en el peor de los casos uno más desaparece.
Ya no hay pegamento
dejá tus pedazos al viento
dulce del otoño
Que se arremolinen tus astillas
Que se despeinen tus heridas
Si tu historia es un destino de comienzos sin finales, entonces
Dejate comenzar mil veces
Que mil veces más te amen
Aunque sea una ilusión,
que te rescaten
de ese dragón
aunque sea un rato,
y te prometan
sus tardes de domingo
junto a vos.
febrero 20, 2022
febrero 12, 2022
Ahora no me lo vas a creer, pero existe. Existe alguien ahí afuera que va a compartir tu locura por los gatos, que te va a aceptar así, huraña, tierna, cansada, tonta. Existe ahí afuera alguien que no va a pensar que está mal que estés tan rota, alguien que va a poder ayudarte mientras tratás de desenredar tus nudos, alguien ahí afuera que esas veces que no podás más te va a saber levantar para que sigás. Sé que ahora no me creés, pero está ahí. Y va a entender que hablar te cueste, que el sexo te cueste, que todo te cueste. Va a entender que te esforzás muchísimo todo el tiempo, y va a apreciar todo lo que le des, porque va a entender cómo te costó. Y te puedo asegurar que esa persona también va a tomar vino como vos, va a tocar el piano o la guitarra para que canten juntos, y va a cambiar sus libros con los tuyos y sacarse fotos con vos y mostrárselas al mundo. Se van a poder sentar esas noches heladas de junio los dos envueltos en una colcha en el sillón a leer por octava vez El Señor de los Anillos. Te lo puedo asegurar, existe alguien así, y que le guste comer como a vos, con vos, que le guste bailar como te gusta a vos, con vos. Y te va a mirar así sin maquillaje y con toda esa ropa hippie sin combinar que usás y va a pensar que sos la más linda, alguien que no va a dudar.
Sé que ahora no me lo vas a creer. Pero existe alguien que va a leer lo que escribís, y que va escribir para vos también, quizá todavía no se conocen, pero se van a encontrar, y cuando lo hagan te puedo jurar, no va a dudar.
Anna.enero 26, 2022
esta lluvia sería
musica de fondo de nuestros acurrucos
la tarde inundada
de gatos y café y mimos.
Si esta aun fuera nuestra casa,
no habría apuro
ni ropa
ni frío
si el balcón aun fuese nuestro balcón
y los vecinos escandalizados
nuestros vecinos.
Si esta aun fuera nuestra casa
y abajo los autos
la vida de otra gente que pasa
pero no nosotros
acá arriba,
si acaso aun fuera esta
nuestra casa.
Anna.
enero 04, 2022
Mensaje en una botella
Estoy atrapada en una isla desierta, donde hay un monstruo terrible que amenaza a cada rato con matarme y no tengo cómo escapar. En esta isla no hay otras personas, sólo gatos que me defienden del monstruo, pero a veces los gatos necesitan dormir, o se distraen, y entonces el monstruo me golpea con su aliento de fuego. Es el monstruo más cruel que he conocido nunca, a punto, creo que juega conmigo pero en verdad no quiere matarme: sólo quiere verme sufrir. Cuando tiene oportunidad, me abrasa, su ataque me quema las tripas produciendo un dolor insoportable, pero sólo lo suficiente como para que al poco me rehaga, me levante nuevamente y entonces me vuelve a tirar.
He estado atrapada en esta isla mucho tiempo, y he aprendido a combatir este monstruo de muchas maneras, ya no me caza tan rápido como al principio, pero a pesar de todo ni los gatos ni yo hemos podido matarlo. Sin embargo no siempre fue desierta la isla. Hace poco vino alguien. Pensé que el monstruo lo atacaría también, pero no fue así, y durante mucho tiempo pensé que se había ido, que habría muerto, vivimos felices esa persona y yo y los gatos y todo fue perfecto. Pero un día esa persona se cansó de la isla, de las mismas playas, de los mismos árboles, del mismo cielo. Se cansó de los mismos gatos y de mí. Vio una señal de humo a lo lejos y decidió seguirla. Yo me quedé.
El monstruo volvió.
Hacía tanto tiempo que no lo veía que había olvidado cómo combatirlo. Recordé cómo era antes, el vivir huyendo o enfrentándome a él todo el tiempo, el cansancio, el miedo. Busqué la señal de humo a lo lejos para ir tras él, pero no pude encontrarla. Tampoco puedo abandonar a los gatos. No puedo salir de esta isla. Escribí un mensaje desesperado y egoísta, preguntándole si encontró lo que el horizonte le prometía y lo metí en una botella que arrojé al mar.
Un mensaje pidiéndote que si estás ahí leyendo esto y en algo me extrañás, que volvás a mí.
Anna.
noviembre 17, 2021
Inútil, como para probarme, luchar contra ese río que te cruza en mi misma cuadra, a mi misma hora, para decirnos ¿qué decirnos? Ojalá hubieses podido leer en mi cuerpo, así como leíste en mi estrella, que todo se despedazaba mientras te miraba y no te decía nada, mientras bajaba la cabeza y obedecía al río invisible, si hubieses podido leer que no sé nada de estrellas ni de constelaciones, pero que el río de sangre que corre por mis venas me pedía a gritos no dejarte ir.
Ahora ya no estás acá para explicarme cómo hace una para no ahogarse en esos ríos, y me ahogo en un vaso de cerveza, caliente, una noche más, sin vos.
agosto 08, 2019
Las mismas medias mojadas de transpiración, el mismo olor a flores con humo de la zafra y las mismas ganas de dormir. Todo lo mismo. Tu mamá preguntándote a dónde vas, con quién, como si desde hace años no salieras a los mismos lugares, con la misma gente. La misma promesa de algo que no llega en cada cucharada del guiso de lentejas, en cada viernes volviendo en colectivo por los mismos baches, por las mismas ventanillas rayadas y los mismos reflejos de sueños sin cumplir esperándote en la misma parada para acompañarte de nuevo a tu sillón, a pasar los mismos canales, otra vez, una noche más, un agosto más, un año más... Otra vez, siempre igual.
Anna.