febrero 16, 2021
agosto 08, 2019
Las mismas medias mojadas de transpiración, el mismo olor a flores con humo de la zafra y las mismas ganas de dormir. Todo lo mismo. Tu mamá preguntándote a dónde vas, con quién, como si desde hace años no salieras a los mismos lugares, con la misma gente. La misma promesa de algo que no llega en cada cucharada del guiso de lentejas, en cada viernes volviendo en colectivo por los mismos baches, por las mismas ventanillas rayadas y los mismos reflejos de sueños sin cumplir esperándote en la misma parada para acompañarte de nuevo a tu sillón, a pasar los mismos canales, otra vez, una noche más, un agosto más, un año más... Otra vez, siempre igual.
Anna.
abril 04, 2019
“Ven, Wilkilén, siéntate a mi lado... Voy a contarte de una que a partir de esta noche será mi hermana y compañera eterna. No te asustes cuando escuches su nombre ni la culpes por hacer lo necesario. ¿Conoces a alguien a quien le agrade comer manzanas que pendan años y años de los árboles? Tampoco lo conozco yo. Y, dime, ¿cómo nacerían manzanas nuevas si las que ya cumplieron con lo suyo no dejaran sitio en las ramas? ¿Quién le enseñaría a quién? La hermana muerte carga con una tarea que todos comprenden pero pocos perdonan. Sin ella, los hombres no mirarían al cielo en las noches claras. Tampoco cantarían. Sin ella no existirían el suspiro ni el deseo. Sin ella nadie en este mundo se ocuparía de ser feliz."
—Vieja Kush.
Los días de la sombra
marzo 24, 2019
marzo 16, 2019
enero 20, 2019
Convenceme. Decime que me querías. Que no me conocés, ni sabés nada de la vida, pero que igual me querés. Decime que no sos un desgraciado como los demás, que no me conocés pero que sabías desde el principio que todas las cosas lindas del mundo las tenía escondidas en las pestañas. Decime que no podés prometerme ni oro ni viajes a Europa, pero que me vas a compensar con un millón de mates en la vereda de nuestra casa, escuchando tango hasta que nos hagamos viejos. Regalame tus domingos y tus proyectos. Nos llenemos de gatos y de libros y de guitarra y de amigos y de sueños. Nos llenemos de nosotros y de tiempo.
Anna.
enero 07, 2019
Soy así, como los gatos. Desconfiada, invasiva, tímida, absurda, inconstante. Me tomo mi tiempo para medir las cosas. Me paso horas mirando por la ventana, y a veces sólo sé desaparecer. Me hipnotizan los brillos y los detalles tontos. Sueño con los pájaros que me gustaría algún día atrapar. Soy así. Como los gatos. Obsesiva, incisiva, pasional, intensa, vaga. Testaruda. Estoy más despierta de noche sola que de día con los demás. Me gusta besar con la mirada, dormir inverosímilmente, lavarme las manos cada dos por tres. Cantarle a la luna la tristeza de ese amor que no tuve y que perdí, y las caricias simples. Peleadora, ridícula, tierna sin querer. Como los gatos. Así.
Anna.
diciembre 04, 2018
Mediana edad
Mi papá está cansado
ha vivido yaquizá más de la mitad de su vida
y está cansado
de los hijos que no han crecido
como él quería que crecieran,
de la casa que no sabe
cuándo se le llenó tanto
de perros, está cansado
de tantas cosas que hay que
arreglar y de esta casa
vieja como él,
con goteras y manchas y
muebles descoloridos,
ya vencidos.
Está cansado, mi padre
de los médicos y los exámenes,
de sus riñones,
de las dietas,
de la música que escucha
mi hermano, de sus malas notas,
de su vida a medio vivir.
Mi papá está cansado
de sus propios padres,
casi muertos pero nunca del todo,
de su mujer y de los rezos,
de la cama fría y el sexo
sólo en las películas,
con el volumen bajo
para que no escuchen
“los chicos”.
Mi papá está cansado,
muy cansado,
pero otra vez le da sueño
y va a acostarse temprano
para ir al otro día
Anna.
diciembre 01, 2018
'Y a pesar de todo me regalabas libros que escribías por las noches...'
Íbamos disfrazadas y puestas hasta las cejas. Primero bailamos como si ya nos estuviésemos riendo de todo esto y luego también lloramos.
Me abrazabas y yo sólo quería que no te acercases del todo; no te fueses a cortar con todo lo rota que estaba.
Y me abrazaste otra vez; igual de rota pero tan guapa como siempre. Y entendí que cuando los rotos se abrazan se forman mantas. Mantas en las que pasar un invierno o toda una vida.
Me dijiste; 'Tú dijiste que había personas que te hacían grandes. Y yo me siento orgullosa de lo que soy, porque tú te sientes orgullosa de mí.' y han pasado dos años y todavía no sé qué contestar a eso.
Has vomitado en todas las baldosas de mi casa y me has metido en todos los taxis que no supe parar.
Has sido freno cuando había un muro delante. Y has sido muro cuando necesitaba sostenerme.
Contigo me he reído tanto que a veces se me olvida lo llorado. Eres tan diferente al resto que salimos ganando.
Ojalá toda una vida en la que me sigas llevando la contraria y quitando tanto la razón, para que no me pese el equipaje a cuestas.
¿Me oyes? Toda una vida.
Irene X
http://mellamoirene.blogspot.com
diciembre 01, 2017
mayo 09, 2017
Otoño, 25
como una hoja por un viento fuerte,
buscando tu refugio,
tu aprobación, ser amada.
He sido tu mascota,
como un perro te he buscado
tantas veces lamí la mano
con la que me golpeabas,
hociqueé alrededor tuyo
en busca de migajas,
te cubrí las heridas de besos
aunque vos ni me mirabas.
Te seguí amando,
aunque me abandonaste en la calle,
en la oscuridad, sola,
sin un peso, sin dignidad, sin alma.
Y todavía te sueño,
persigo tu nombre como mi cola,
espero bajo la sombra
un indicio de tu llegada...
Pero ya basta.
Y qué mejor que citar
ahora mismo tus palabras:
"Mejor morir de pie,
que vivir arrodillada".
Sea.
De ahora en más,
aunque duela como infierno,
no vuelvo más a tu parada.
Viví como elegiste vivir.
Es tiempo de que esta hoja
se desprenda del árbol
al que se amarra.
Anna.
mayo 02, 2017
My garden
No podía hacer más que correr. Correr hasta que me reventaran los pulmones. Correr hasta que me muera, porque de nuevo soy yo la que te estoy viendo, mientras vos ni siquiera sabés que estoy ahí.
"Te llevo debajo de la piel".
En un músculo de esos que sólo sabés que existen cuando duelen el día después del gimnasio. En un agujero tapado con vidrio, por el que de noche te miro sin llegar nunca hasta vos.
¿Decisión o destino?
mayo 01, 2017
abril 29, 2017
¿Por qué se suicidan las ballenas?
¿Pero por qué se desorientan?
No está demostrado, pero podría ser que la mano del hombre tuviera una elevada influencia sobre ello. Una de las principales amenazas para los cetáceos parece estar relacionada con el incremento exponencial del tráfico marítimo en las últimas décadas: los ruidos de baja frecuencia producidos por grandes barcos y las altas frecuencias de pequeñas embarcaciones pueden tener grandes efectos sobre sensibles cetáceos. Más concretamente, el ruido de los aparatos de sonar de uso militar parece que afecta de una manera tan brutal a los cetáceos que estos pueden optar por subir a superficie a una velocidad excesiva. Esto provoca la aparición de burbujas en el torrente sanguíneo, por descompresión, y estas burbujas han sido detectadas en análisis forenses de estos animales.
Los delfines y las ballenas viven en un mundo acústico, y sus imágenes del mundo que les rodea son imágenes acústicas. El sufrimiento que les impulsa a salir del agua podría obedecer al deseo de escapar de una tortura acústica insufrible para ellos. Exactamente igual que el salto al vacío de una persona que se tira por la ventana de un edificio en llamas, cuando ya no puede aguantar en su cuerpo el calor recibido por la radiación infrarroja.
abril 27, 2017
Ya va a hacer un año desde que te fuiste. Dos años desde que dormiste con otra. Tres años desde que no estamos más juntos. Cuatro años desde el último de mis cumpleaños que celebramos juntos.
Parece, si uno tacha los días con negro, yo lo hago, voy tachando los días, y cuento el tiempo, uno, dos, tres años. Pero no. Yo sigo acá atrapada, con los diez mil pesos de premio en la mano, parada sobre el escenario, buscándote entre la gente y sin encontrarte, el tiempo congelado, ahí, para siempre.


