noviembre 06, 2025

Y supongo que no, nadie quiere verte almorzar a las tres de la tarde una sopa instantánea, aunque afuera haga casi treinta y tres grados centígrados, porque es casi verano -afuera-. Pensalo al revés: imaginate a cualquiera, en pijama, sentado en su sillón un día martes a las tres de la tarde de un casi verano, sopando pan integral en una taza llena de sopa; imaginate el hilo de sopa escurriéndose por el costado de su boca, que se limpia con el dorso de la mano porque dejó las servilletas en la cocina. Definitivamente no son las fotos que mostrarías en redes, de las que se enamoraría alguien. Tomar sopa con las cortinas cerradas, forzando la vista para leer una novela que ya leíste otras cuatro veces. El pijama lleno de pelos de gato.

Definitivamente no.


Anna.


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