"Mientras Aladino duerme, su mujer frota dulcemente su lámpara maravillosa. En esas condiciones, ¿qué genio podría resistirse?"
Ana María Shúa
marzo 16, 2013
marzo 06, 2013
febrero 01, 2013
diciembre 02, 2012
noviembre 24, 2012
Maktub
La moneda giró sobre sí misma, desde un instante a penas, toda su vida en un segundo. Mientras giraba, él la miraba desvestirse lentamente como en las películas viejas, la moneda giraba. Las arrugas de la camisa al rededor de sus costillas, había una sombra de delineador que disimulaba las ojeras de muchos días, qué calor que hacía en aquél cuarto, las cosas no eran del todo reales. La miraba desvestirse, lentamente, vivaldi en a menor, no estaba seguro exactamente de qué hora era, o qué día, ella se desvestía, en cámara lenta. Te quiero tener para siempre te voy a sacar una foto, para que (cuando me dejés solo) la vea y te ame, y te odie, y te ame. Monedas que giran.
¡Ah, maldita!
Había migajas de pan sobre la cama, y vos te deshacías sobre ellas, y vos te deshacías, y vos. Había un camino de sombra que empezaba entre tus cejas y terminaba entre tus piernas, y hormigas dulceras los recorrían ida y vuelta, secuestrando pedazos tuyos. Nadie te entendía. Y esa moneda que giraba sobre tu ombligo contando el tiempo que nos quedaba, vos sabías. ¿Cómo se pinta de colores las películas viejas?
Vos sabías, vos sabías, vos sabías.
¿Cuántos días son, ya? ¿Cuántos años?
Anna.
¡Ah, maldita!
Había migajas de pan sobre la cama, y vos te deshacías sobre ellas, y vos te deshacías, y vos. Había un camino de sombra que empezaba entre tus cejas y terminaba entre tus piernas, y hormigas dulceras los recorrían ida y vuelta, secuestrando pedazos tuyos. Nadie te entendía. Y esa moneda que giraba sobre tu ombligo contando el tiempo que nos quedaba, vos sabías. ¿Cómo se pinta de colores las películas viejas?
Vos sabías, vos sabías, vos sabías.
¿Cuántos días son, ya? ¿Cuántos años?
Anna.
noviembre 01, 2012
Lección
Paula, ¿usted sabe qué es una oveja?
Sí, una oveja es una nube con paticas.
¿Qué es el gato?
El gato es una gota de tigre.
¿Qué es la gaviota?
La gaviota es un barquito de papel
que aprendió a volar.
¿Si los enamorados vivieran en la luna?
Si los enamorados vivieran en la luna
en noches de tierra llena -cogidos de la mano-
contemplarían el océano azul de nuestro planeta
y lo verían lleno de estrellas de mar.
¿Qué es el silencio?
El silencio son seis cuadras sin guitarra.
Jairo Aníbal Niño
Sí, una oveja es una nube con paticas.
¿Qué es el gato?
El gato es una gota de tigre.
¿Qué es la gaviota?
La gaviota es un barquito de papel
que aprendió a volar.
¿Si los enamorados vivieran en la luna?
Si los enamorados vivieran en la luna
en noches de tierra llena -cogidos de la mano-
contemplarían el océano azul de nuestro planeta
y lo verían lleno de estrellas de mar.
¿Qué es el silencio?
El silencio son seis cuadras sin guitarra.
Jairo Aníbal Niño
octubre 20, 2012
Y cómo ibas a saber que en ese momento, justo en ese momento en el que te reías, te estaba mirando. Cómo ibas a saber que en el colectivo que pasaba entonces -pasaban tantos colectivos- frente a tu facultad, un par de ojos marrones te buscaban. Cómo ibas a saber que te encontraron y vos te reías.
Cómo ibas a saber que esos mismos ojos, que te contaban entonces los dientes, que se atropellaban para memorizar tu ropa, llamándote de una manera imposible, cómo ibas a saber de esos ojos.
Anna.
octubre 09, 2012
La isla de los sueños
Era un inmenso campamento al aire libre.
De la galera de los magos brotaban lechugas cantoras y ajíes luminosos, y por todas partes había gente ofreciendo sueños en canje. Había quien quería cambiar un sueño de viajes por un sueño de amores, y había quien ofrecía un sueño para reír en trueque por un sueño para llorar un llanto bien gustoso.
Un señor andaba por ahí buscando los pedacitos de un sueño, desbaratado por culpa de alguien que se lo había llevado por delante: el señor iba recogiendo los pedacitos y los pegaba y con ellos hacía un estandarte de colores.
El aguatero de los sueños llevaba a agua a quienes sentían sed mientras dormían. Llevaba el agua a la espalda, en una vasija, y la brindaba en altas copas.
Sobre una torre había una mujer, de túnica blanca, peinándose la cabellera, que le llegaba a los pies. El peine desprendía sueños, con todos sus personajes: Los sueños salían del pelo y se iban al aire.
De la galera de los magos brotaban lechugas cantoras y ajíes luminosos, y por todas partes había gente ofreciendo sueños en canje. Había quien quería cambiar un sueño de viajes por un sueño de amores, y había quien ofrecía un sueño para reír en trueque por un sueño para llorar un llanto bien gustoso.
Un señor andaba por ahí buscando los pedacitos de un sueño, desbaratado por culpa de alguien que se lo había llevado por delante: el señor iba recogiendo los pedacitos y los pegaba y con ellos hacía un estandarte de colores.
El aguatero de los sueños llevaba a agua a quienes sentían sed mientras dormían. Llevaba el agua a la espalda, en una vasija, y la brindaba en altas copas.
Sobre una torre había una mujer, de túnica blanca, peinándose la cabellera, que le llegaba a los pies. El peine desprendía sueños, con todos sus personajes: Los sueños salían del pelo y se iban al aire.
septiembre 27, 2012
Cada día se nos resquebraja un poco más la piel de las manos, el mundo se va haciendo más chiquito, el tiempo pasa cada vez más rápido. Cada noche, cuando nos vamos a dormir, escondemos debajo de la almohada tantas pequeñas derrotas, tantas.
Hoy se me rompió un plato,
la porcelana me cortó el dedo
con el que hago el mi en la guitarra.
A veces diera la impresión de que en realidad el universo está complotado contra nosotros, y nos pone a prueba, amor. "¡Cosa'e diablo!" diría mi vieja. Ya van siendo tantos años...
La canción se moría entonces
aturdida por una nota que faltaba
se moría al mismo tiempo
que vos y que yo y que una polilla
que desesperada aleteaba dentro de un charco, en el patio
dando todo,
pero muriéndose
al fin y al cabo
mojándose las alas
para siempre.
Anna.
Hoy se me rompió un plato,
la porcelana me cortó el dedo
con el que hago el mi en la guitarra.
A veces diera la impresión de que en realidad el universo está complotado contra nosotros, y nos pone a prueba, amor. "¡Cosa'e diablo!" diría mi vieja. Ya van siendo tantos años...
La canción se moría entonces
aturdida por una nota que faltaba
se moría al mismo tiempo
que vos y que yo y que una polilla
que desesperada aleteaba dentro de un charco, en el patio
dando todo,
pero muriéndose
al fin y al cabo
mojándose las alas
para siempre.
Anna.
septiembre 25, 2012
Noche
Tal vez esta noche no es noche,
debe ser un sol horrendo, o
lo otro, o cualquier cosa.
¡Qué sé yo! Faltan palabras,
falta candor, falta poesía
cuando la sangre llora y llora!
¡Pudiera ser tan feliz esta noche!
Si sólo me fuera dado palpar
las sombras, oír pasos,
decir "buenas noches" a cualquiera
que pasease a su perro,
miraría la luna, dijera su
extraña lactescencia tropezaría
con piedras al azar, como se hace.
Pero hay algo que rompe la piel,
una ciega furia
que corre por mis venas.
¡Quiero salir! Cancerbero del alma.
¡Deja, déjame traspasar tu sonrisa!
¡Pudiera ser tan feliz esta noche!
Aún quedan ensueños rezagados.
¡Y tantos libros! ¡Y tantas luces!
¡Y mis pocos años! ¿Por qué no?
La muerte está lejana. No me mira.
¡Tanta vida, Señor!
¿Para qué tanta vida?
debe ser un sol horrendo, o
lo otro, o cualquier cosa.
¡Qué sé yo! Faltan palabras,
falta candor, falta poesía
cuando la sangre llora y llora!
¡Pudiera ser tan feliz esta noche!
Si sólo me fuera dado palpar
las sombras, oír pasos,
decir "buenas noches" a cualquiera
que pasease a su perro,
miraría la luna, dijera su
extraña lactescencia tropezaría
con piedras al azar, como se hace.
Pero hay algo que rompe la piel,
una ciega furia
que corre por mis venas.
¡Quiero salir! Cancerbero del alma.
¡Deja, déjame traspasar tu sonrisa!
¡Pudiera ser tan feliz esta noche!
Aún quedan ensueños rezagados.
¡Y tantos libros! ¡Y tantas luces!
¡Y mis pocos años! ¿Por qué no?
La muerte está lejana. No me mira.
¡Tanta vida, Señor!
¿Para qué tanta vida?
Alejandra Pizarnik
La última inocencia (1956)
La última inocencia (1956)
septiembre 14, 2012
septiembre 12, 2012
Experimento
¿Y si nos despertáramos un día, hace un siglo? ¿Y si nos despertáramos y de pronto no hubiera corriente eléctrica, no hubiera internet, no hubiera televisores?
¿Y si el mundo despertara un día, sus engranajes paralizados, mutilados, inutilizados?
La gente tendría que salir a las calles para saber qué está pasando. Tendrían que hablarse. Preguntarse.
Los mensajes correrían de boca en boca, se pedirían favores prestados.
La tinta mancharía los papeles amarillos, las paredes. Correrían palabras sueltas por las calles, se descarrilarían las agendas, los relojes, las cajas registradoras.
La gente se arrojaría de los edificios, enloquecerían todos de aburrimiento.
El mundo se detendría.
Y en algún lugar, algún viejito se sentaría en su balcón a mirar las flores de los lapachos, oliendo en el aire un perfume olvidado y conocido, un recuerdo. Y quizás algún nieto desorientado se siente a sus pies y también vea las flores. Y descubra las flores. Y quizás luego se le sumaría un hermano, o una tía. Y quizás una familia descubra otra forma de hacer girar al mundo y lo compartiera con otras familias. Y quizás entonces en una ciudad amanecería primavera.
Quizás te hartarías de estar en tu cama boca arriba y te decidieras por abrir las ventanas; y te decidieras tocar de nuevo el violín; y te decidieras salir a la calle, correr por la calle, arrojarte al piso, oler el piso, lastimarte. Quizá decidieras mirar al cielo y encontrar estrellas nuevas. Quizá llegaras accidentalmente hasta mi casa, herido, sucio, malgastado; quizá llegaras accidentalmente con palabras escapándose de tu boca, con besos transpirados.
Y quizá
yo también
tendría las ventanas
abiertas.
Anna.
La gente tendría que salir a las calles para saber qué está pasando. Tendrían que hablarse. Preguntarse.
Los mensajes correrían de boca en boca, se pedirían favores prestados.
La tinta mancharía los papeles amarillos, las paredes. Correrían palabras sueltas por las calles, se descarrilarían las agendas, los relojes, las cajas registradoras.
La gente se arrojaría de los edificios, enloquecerían todos de aburrimiento.
El mundo se detendría.
Y en algún lugar, algún viejito se sentaría en su balcón a mirar las flores de los lapachos, oliendo en el aire un perfume olvidado y conocido, un recuerdo. Y quizás algún nieto desorientado se siente a sus pies y también vea las flores. Y descubra las flores. Y quizás luego se le sumaría un hermano, o una tía. Y quizás una familia descubra otra forma de hacer girar al mundo y lo compartiera con otras familias. Y quizás entonces en una ciudad amanecería primavera.
Quizás te hartarías de estar en tu cama boca arriba y te decidieras por abrir las ventanas; y te decidieras tocar de nuevo el violín; y te decidieras salir a la calle, correr por la calle, arrojarte al piso, oler el piso, lastimarte. Quizá decidieras mirar al cielo y encontrar estrellas nuevas. Quizá llegaras accidentalmente hasta mi casa, herido, sucio, malgastado; quizá llegaras accidentalmente con palabras escapándose de tu boca, con besos transpirados.
Y quizá
yo también
tendría las ventanas
abiertas.
agosto 25, 2012
agosto 09, 2012
Tristeza del cronopio
A la salida del Luna Park un cronopio advierte que su reloj atrasa, que su reloj atrasa, que su reloj. Tristeza del cronopio frente a una multitud de famas [que remonta Corrientes a las once y veinte y él, objeto verde y húmedo, marcha a las once y cuarto. Meditación del cronopio: «Es tarde, pero menos tarde
[para mí que para los famas,
para los famas es cinco minutos más tarde, llegarán a sus casas más tarde, se acostarán más tarde. Yo tengo un reloj con menos vida, con menos casa
[y menos acostarme,
yo soy un cronopio desdichado y húmedo.» Mientras toma café en el Richmond de Florida, moja él cronopio una tostada con sus lágrimas
[naturales.
Julio Cortázar
Historias de cronopios y famas
[para mí que para los famas,
para los famas es cinco minutos más tarde, llegarán a sus casas más tarde, se acostarán más tarde. Yo tengo un reloj con menos vida, con menos casa
[y menos acostarme,
yo soy un cronopio desdichado y húmedo.» Mientras toma café en el Richmond de Florida, moja él cronopio una tostada con sus lágrimas
[naturales.
Julio Cortázar
Historias de cronopios y famas
junio 15, 2012
junio 04, 2012
Señales de tránsito
Reuní un congreso de hormigas putas para que masticaran las hojas de tu recuerdo. Te borré de las paredes, del techo, del aire. Dediqué días y noches a borrarte. Lijé maderas, sombras y sábanas. Borré tu culo de las sillas. Hice un trabajo de borradería tan bueno que, si algún día volvés, cuando trates de hablar, verás que tenés borradas la lengua y las palabras.
José Sbarra
Del libro Plástico Cruel
José Sbarra
Del libro Plástico Cruel
mayo 19, 2012
Los pro y los contra de hacer dedo
Otoño. Que sea otoño. Que sea otoño y que llueva. Mucho. Que haya leños ardiendo en un brasero. Y un gato. Que haya un gato y que sea negro y que mire de amarillo y que se enrosque y que nos enseñe un poco a vivir. Pero por sobre todas las cosas que sea otoño. Que le falte un vidrio a la ventana. Que entren por ese hueco la lluvia y el frío. Que tengas ganas de besarme. Muchas ganas. Que un hombre te espere en otra parte. Que sea otra vez otoño. Otoño y Que llueva. Y que no vayas. Que te quedes conmigo. Que sea otoño otra vez y que te quedes.
José Sbarra
¿Alguien habrá acercado su mejilla
a una almohada usada por mí para recordar
el roce de mi piel?
¿Alguien habrá permanecido despierto
...hasta la alta noche
para seguir amando con su mirada
mi egoísmo dormido?
¿Alguien habrá caminado por una calle desierta
de un país lejano murmurando mi nombre
llamándome?
¿Alguien habrá serenado su corazón
apretando contra su rostro
pequeñas ropas mías?
¿Alguien habrá preferido mi muerte
antes que verme
en brazos de otra persona?
¿Alguien habrá gozado
entrando al baño después de mí,
con el vapor,
la temperatura y los perfumes
de mi intimidad?
¿Alguien habrá deseado caer en el sueño
con mi sexo anclado en su cuerpo?
¿O solamente yo
amé de esa manera?
José Sbarra
de El Libro del Mal Amor
a una almohada usada por mí para recordar
el roce de mi piel?
¿Alguien habrá permanecido despierto
...hasta la alta noche
para seguir amando con su mirada
mi egoísmo dormido?
¿Alguien habrá caminado por una calle desierta
de un país lejano murmurando mi nombre
llamándome?
¿Alguien habrá serenado su corazón
apretando contra su rostro
pequeñas ropas mías?
¿Alguien habrá preferido mi muerte
antes que verme
en brazos de otra persona?
¿Alguien habrá gozado
entrando al baño después de mí,
con el vapor,
la temperatura y los perfumes
de mi intimidad?
¿Alguien habrá deseado caer en el sueño
con mi sexo anclado en su cuerpo?
¿O solamente yo
amé de esa manera?
José Sbarra
de El Libro del Mal Amor
mayo 07, 2012
abril 25, 2012
Cantar de los Cantares (fragmento)
¡Qué lindos son tus pies en las sandalias,
oh, hija de príncipe!
Las curvas de tus caderas son como collares,
obra de manos de artista.
Tu ombligo es un ánfora redonda,
donde no falta el vino.
Tu vientre, un montón de trigo,
cercado de lirios.
Tus dos pechos, cual dos crías mellizas de gacela.
oh, hija de príncipe!
Las curvas de tus caderas son como collares,
obra de manos de artista.
Tu ombligo es un ánfora redonda,
donde no falta el vino.
Tu vientre, un montón de trigo,
cercado de lirios.
Tus dos pechos, cual dos crías mellizas de gacela.
Tu cuello, como torre de marfil.
Tus ojos, las piscinas de Jesbón, junto a la puerta de Bat Rabbim.
Tu nariz, como la torre del Líbano,
centinela que mira hacia Damasco.
Tu cabeza sobre ti, como el Carmelo,
y tu melena, como la púrpura;
¡un rey en esas trenzas está preso!
¡Qué bella eres, qué encantadora,
oh amor, oh delicias!
Tu talle se parece a la palmera,
tus pechos, a los racimos.
Me dije: Subiré a la palmera,
recogeré sus frutos.
¡Sean tus pechos como racimos de uvas,
el perfume de tu aliento como el de las manzanas,
tu paladar como vino generoso!
Él va derecho hacia mi amado,
como fluye en los labios de los que dormitan.
Yo soy para mi amado,
y hacia mí tiende su deseo.
¡Oh, ven, amado mío, salgamos al campo!
Tus ojos, las piscinas de Jesbón, junto a la puerta de Bat Rabbim.
Tu nariz, como la torre del Líbano,
centinela que mira hacia Damasco.
Tu cabeza sobre ti, como el Carmelo,
y tu melena, como la púrpura;
¡un rey en esas trenzas está preso!
¡Qué bella eres, qué encantadora,
oh amor, oh delicias!
Tu talle se parece a la palmera,
tus pechos, a los racimos.
Me dije: Subiré a la palmera,
recogeré sus frutos.
¡Sean tus pechos como racimos de uvas,
el perfume de tu aliento como el de las manzanas,
tu paladar como vino generoso!
Él va derecho hacia mi amado,
como fluye en los labios de los que dormitan.
Yo soy para mi amado,
y hacia mí tiende su deseo.
¡Oh, ven, amado mío, salgamos al campo!
Pasaremos la noche en las aldeas.
De mañana iremos a las viñas;
veremos si la vid está en cierne, si las yemas se abren,
y si florecen los granados.
Allí te entregaré el don de mis amores.
Las mandrágoras exhalan su fragancia.
A nuestras puertas hay toda suerte de frutos exquisitos.
Los nuevos, igual que los añejos, los he guardado, amado mío, para ti.
Poema 7, Cantar de los Cantares
veremos si la vid está en cierne, si las yemas se abren,
y si florecen los granados.
Allí te entregaré el don de mis amores.
Las mandrágoras exhalan su fragancia.
A nuestras puertas hay toda suerte de frutos exquisitos.
Los nuevos, igual que los añejos, los he guardado, amado mío, para ti.
Poema 7, Cantar de los Cantares
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