noviembre 27, 2021

Romance del enamorado y la muerte

 Un sueño soñaba anoche,
soñito del alma mía,
soñaba con mis amores,
que en mis brazos los tenía.
Vi entrar señora tan blanca,
muy más que la nieve fría.
—¿Por dónde has entrado, amor?
¿Cómo has entrado, mi vida?
Las puertas están cerradas,
ventanas y celosías.
—No soy el amor, amante:
la Muerte que Dios te envía.
—¡Ay, Muerte tan rigurosa,
déjame vivir un día!
—Un día no puede ser,
una hora tienes de vida.

Muy deprisa se calzaba,
más deprisa se vestía;
ya se va para la calle,
en donde su amor vivía.
—¡Ábreme la puerta, blanca,
ábreme la puerta, niña!
—¿Cómo te podré yo abrir
si la ocasión no es venida?
Mi padre no fue al palacio,
mi madre no está dormida.
—Si no me abres esta noche,
ya no me abrirás, querida;
la Muerte me está buscando,
junto a ti vida sería.
—Vete bajo la ventana
donde labraba y cosía,
te echaré cordón de seda
para que subas arriba,
y si el cordón no alcanzare.
mis trenzas añadiría.

La fina seda se rompe;
la Muerte que allí venía:
—Vamos, el enamorado,
que la hora ya está cumplida.


noviembre 17, 2021

Yo no sabía nada de estrellas ni de constelaciones, y vos tan segura me miraste y me llamaste iniciadora. Después me explicaste algo de unas energías invisibles que nos arrastran como ríos desde nuestro nacimiento hasta la muerte y me dijiste sólo dos opciones: "o vas con la corriente o en su contra".

Yo no sabía nada de esos ríos invisibles de los que me hablabas, pero me quedó prendida en la cabeza ese nombre que me diste, me sonó a mal augurio, como si hubieses visto en los surcos de mi mano una vida de despedidas. 

Esa palabra, que me vuelve ahora a medio vaso de cerveza caliente, en estas noches más calientes todavía, llena de esas estrellas que no entiendo, intenta explicarme por qué una vez más se fue alguien de mi vida, intenta consolarme pidiéndome que no luche contra el río, que baje la cabeza, termine el vaso y obedezca, que antes de que yo naciera los astros decidieron mi trabajo en esta tierra y es inútil.

Inútil, como para probarme, luchar contra ese río que te cruza en mi misma cuadra, a mi misma hora, para decirnos ¿qué decirnos? Ojalá hubieses podido leer en mi cuerpo, así como leíste en mi estrella, que todo se despedazaba mientras te miraba y no te decía nada, mientras bajaba la cabeza y obedecía al río invisible, si hubieses podido leer que no sé nada de estrellas ni de constelaciones, pero que el río de sangre que corre por mis venas me pedía a gritos no dejarte ir.

Ahora ya no estás acá para explicarme cómo hace una para no ahogarse en esos ríos, y me ahogo en un vaso de cerveza, caliente, una noche más, sin vos.




Anna.


junio 17, 2021

Llamó a mi corazón, un claro día,

con un perfume de jazmín, el viento.

—A cambio de este aroma,
todo el aroma de tus rosas quiero.

—No tengo rosas; flores
en mi jardín no hay ya; todas han muerto.

Me llevaré los llantos de las fuentes,
las hojas amarillas y los mustios pétalos.
Y el viento huyó... Mi corazón sangraba...

Alma, ¿qué has hecho de tu pobre huerto?

Antonio Machado

junio 04, 2021

Un día de verano

¿Quién creó al mundo?
¿Quién hizo al cisne, y al oso negro?
¿Quién dio forma al saltamontes?
Me refiero a este saltamontes,
el que acaba de saltar en la hierba,
el que ahora come azúcar de mi mano,
el que mueve las fauces de atrás para adelante y no de arriba abajo,
el que mira a su alrededor con enormes ojos complicados.
Ahora levanta una de sus patas y se lava la cara cuidadosamente.
Ahora de pronto abre sus alas y se va flotando.
Yo no sé con certeza lo que es una oración.
Sin embargo sé prestar atención
y sé cómo caer sobre la hierba,
cómo arrodillarme en la hierba,
cómo ser bendita y perezosa,
cómo andar por el campo,
que es lo que llevo haciendo todo el día.
Dime, ¿qué más debería haber hecho?
¿No es verdad que todo al final se muere, y tan pronto?
Dime, ¿qué piensas hacer con tu única, salvaje y preciosa vida

Mary Oliver 



marzo 17, 2021

Visitors from abroad

Sometime after I had entered
that time of   life
people prefer to allude to in others
but not in themselves, in the middle of the night
the phone rang. It rang and rang
as though the world needed me,
though really it was the reverse.
I lay in bed, trying to analyze
the ring. It had
my mother's persistence and my father's
pained embarrassment.
When I picked it up, the line was dead.
Or was the phone working and the caller dead?
Or was it not the phone, but the door perhaps?

My mother and father stood in the cold
on the front steps. My mother stared at me,
a daughter, a fellow female.
You never think of us, she said.
We read your books when they reach heaven.
Hardly a mention of us anymore, hardly a mention of  your sister.
And they pointed to my dead sister, a complete stranger,
tightly wrapped in my mother's arms.
But for us, she said, you wouldn't exist.
And your sister — you have your sister's soul.
After which they vanished, like Mormon missionaries.

The street was white again,
all the bushes covered with heavy snow
and the trees glittering, encased with ice.
I lay in the dark, waiting for the night to end.
It seemed the longest night I had ever known,
longer than the night I was born.
I write about you all the time, I said aloud.
Every time I say "I," it refers to you.


Outside the street was silent.
The receiver lay on its side among the tangled sheets,
its peevish throbbing had ceased some hours before.
I left it as it was;
its long cord drifting under the furniture.
I watched the snow falling,
not so much obscuring things
as making them seem larger than they were.
Who would call in the middle of the night?
Trouble calls, despair calls.
Joy is sleeping like a baby.

Louise Gluck

marzo 04, 2021

La lentitud (fragmento)

 Se nos antojó pasar la tarde y la noche en un castillo. En Francia, muchos se han convertido en hoteles: un espacio perdido de verdor en una extensión de fealdad sin verdor; una parcela de alamedas, árboles y pájaros en medio de una inmensa red de carreteras. Voy conduciendo y, por el retrovisor, observo un coche que me sigue. El intermitente izquierdo parpadea y todo el coche emite ondas de impaciencia. El conductor espera la ocasión para adelantarme, aguarda ese momento como un ave de rapiña acecha un ruiseñor.

Vera, mi mujer, me dice: <<Cada cincuenta minutos muere un hombre en las carreteras de Francia. Mira todos esos locos que conducen a nuestro alrededor. Son los mismos que se muestran extraordinariamente cautos cuando asisten en plena calle al atraco de una viejecita. ¿Cómo es que no tienen miedo cuando van al volante? >>.

¿Qué contestar? Tal vez lo siguiente: el hombre encorvado encima de su moto no puede concentrarse sino en el instante presente de su vuelo; se aferra a un fragmento de tiempo desgajado del pasado y del porvenir; ha sido arrancado a la continuidad del tiempo; dicho de otra manera, está en estado de éxtasis; en este estado, no sabe nada de su edad, nada de su mujer, nada de sus hijos, nada de sus preocupaciones y, por  tanto, no tiene miedo, porque la fuente del miedo está en el porvenir, y el que se libera del porvenir no tiene nada que temer.

La velocidad es la forma de éxtasis que la revolución técnica ha brindado al hombre. Contrariamente al que va en moto, el que corre a pie está siempre presente en su cuerpo, permanentemente obligado a pensar en sus ampollas, en su jadeo; cuando corre siente su peso, su edad, consciente más que nunca de sí mismo y del tiempo de su vida. Todo cambia cuando el hombre delega la facultad de ser veloz a una máquina: a partir de entonces, su propio cuerpo queda fuera de juego y se entrega a una velocidad que es incorporal, inmaterial, pura velocidad, velocidad en sí misma, velocidad éxtasis.

Curiosa alianza: la fría impersonalidad de la técnica y el fuego del éxtasis. Recuerdo una norteamericana, a la vez ceñuda y entusiasta, especie de apparatchik del erotismo, que hace treinta años me dio una lección (gélidamente teórica) sobre la liberación sexual; la palabra más recurrente en su discurso era la palabra <<orgasmo>>; conté las veces: cuarenta y tres. El culto al orgasmo: el utilitarismo puritano proyectado en la vida sexual; la eficacia contra la ociosidad; la reducción del coito a un obstáculo que hay que superar lo más rápidamente posible para alcanzar una explosión extática, única meta verdadera del amor y del universo.

¿Por qué habrá desaparecido el placer de la lentitud? Ay, ¿dónde estarán los paseantes de antaño? ¿Dónde estarán esos héroes holgazanes de las canciones populares, esos vagabundos que vagan de molino en molino y duermen al raso? ¿Habrán desaparecido con los caminos rurales, los prados y los claros, junto con la naturaleza? Un proverbio checo define la dulce ociosidad mediante una metáfora: contemplar las ventanas de Dios. Los que contemplan las ventanas de Dios no se aburren; son felices. En nuestro mundo, la ociosidad se ha convertido en desocupación, lo cual es muy distinto: el desocupado está frustrado, se aburre, busca constantemente el movimiento que le falta.

Miro por el retrovisor: siempre el mismo coche que no consigue adelantarme por culpa del tráfico en sentido contrario. Al lado del conductor va una mujer, ¿por qué el hombre no le cuenta algo gracioso?, ¿por qué no descansa una mano en su rodilla? En lugar de eso, maldice al automovilista que, delante de él, no avanza lo bastante rápido; tampoco la mujer piensa en tocar al conductor con la mano, conduce mentalmente con él, y ella también me maldice.

Entretanto pienso en aquel otro viaje de París a un castillo en el campo, que tuvo lugar hace más de doscientos años, el viaje de Madame de T. y el joven caballero que la acompañaba. Es la primera vez que están tan cerca el uno del otro y la indecible atmósfera de sensualidad que les envuelve nace precisamente de la lentitud de la cadencia: mecidos por el movimiento del carruaje, los dos cuerpos se rozan, primero sin querer, luego queriéndolo, y se traba la historia.

Milan Kundera

febrero 17, 2021

Un gato en un piso vacío

Morir, eso no se le hace a un gato.
Porque qué puede hacer un gato
en un piso vacío.
Trepar por las paredes.
Restregarse entre los muebles.
Parece que nada ha cambiado
y, sin embargo, ha cambiado.
Que nada se ha movido,
pero está descolocado.
Y por la noche la lámpara ya no se enciende.
Se oyen pasos en la escalera,
pero no son ésos.
La mano que pone el pescado en el plato
tampoco es aquella que lo ponía.
 
Hay algo aquí que no empieza
a la hora de siempre.
Hay algo que no ocurre
como debería.
Aquí había alguien que estaba y estaba,
que de repente se fue
e insistentemente no está.
 
Se ha buscado en todos los armarios.
Se ha recorrido la estantería.
Se ha husmeado debajo de la alfombra y se ha mirado.
Incluso se ha roto la prohibición
y se han desparramado los papeles.
Qué más se puede hacer.
Dormir y esperar.
 
Ya verá cuando regrese,
ya verá cuando aparezca.
Se va a enterar
de que eso no se le puede hacer a un gato.
Irá hacia él
como si no quisiera,
despacito,
con las patas muy ofendidas.
Y nada de saltos ni maullidos al principio.

Wislawa Szymborska

Te pienso en cada almohadón, en cada yogur con cuchara,
te pienso en esas diminutas flores amarillas
que crecen entre el pasto.

febrero 16, 2021

Consejo mortal

Levanta tu edificio. Planta un árbol.
Combate si eres joven. Y haz el amor, ¡ah, siempre!
Mas no olvides al fin construir con tus triunfos
lo que más necesitas: Una tumba, un refugio.

-Gabriel Celaya

El rinconcito de mi alma que llenabas de pelo ahora está lleno de agua.

agosto 08, 2019

Las mismas medias mojadas de transpiración, el mismo olor a flores con humo de la zafra y las mismas ganas de dormir. Todo lo mismo. Tu mamá preguntándote a dónde vas, con quién, como si desde hace años no salieras a los mismos lugares, con la misma gente. La misma promesa de algo que no llega en cada cucharada del guiso de lentejas, en cada viernes volviendo en colectivo por los mismos baches, por las mismas ventanillas rayadas y los mismos reflejos de sueños sin cumplir esperándote en la misma parada para acompañarte de nuevo a tu sillón, a pasar los mismos canales, otra vez, una noche más, un agosto más, un año más... Otra vez, siempre igual.

Anna.

abril 04, 2019

 “Ven, Wilkilén, siéntate a mi lado... Voy a contarte de una que a partir de esta noche será mi hermana y compañera eterna. No te asustes cuando escuches su nombre ni la culpes por hacer lo necesario. ¿Conoces a alguien a quien le agrade comer manzanas que pendan años y años de los árboles? Tampoco lo conozco yo. Y, dime, ¿cómo nacerían manzanas nuevas si las que ya cumplieron con lo suyo no dejaran sitio en las ramas? ¿Quién le enseñaría a quién? La hermana muerte carga con una tarea que todos comprenden pero pocos perdonan. Sin ella, los hombres no mirarían al cielo en las noches claras. Tampoco cantarían. Sin ella no existirían el suspiro ni el deseo. Sin ella nadie en este mundo se ocuparía de ser feliz."

—Vieja Kush.


Liliana Bodoc
Los días de la sombra

marzo 24, 2019

También tú eres el amor.
Eres de sangre y tierra
como los otros. Andas
como quien no se mueve
de la puerta de casa.
Miras como el que espera
y no ve. Eres tierra
que sufre y calla.
Te sobresaltas y fatigas,
tienes palabras –caminas
esperando. El amor
es tu sangre –no otra.

Cesare Pavese




enero 20, 2019

Convenceme. Decime que me querías. Que no me conocés, ni sabés nada de la vida, pero que igual me querés. Decime que no sos un desgraciado como los demás, que no me conocés pero que sabías desde el principio que todas las cosas lindas del mundo las tenía escondidas en las pestañas. Decime que no podés prometerme ni oro ni viajes a Europa, pero que me vas a compensar con un millón de mates en la vereda de nuestra casa, escuchando tango hasta que nos hagamos viejos. Regalame tus domingos y tus proyectos. Nos llenemos de gatos y de libros y de guitarra y de amigos y de sueños. Nos llenemos de nosotros y de tiempo.


Anna.

enero 07, 2019

Soy así, como los gatos. Desconfiada, invasiva, tímida, absurda, inconstante. Me tomo mi tiempo para medir las cosas. Me paso horas mirando por la ventana, y a veces sólo sé desaparecer. Me hipnotizan los brillos y los detalles tontos. Sueño con los pájaros que me gustaría algún día atrapar. Soy así. Como los gatos. Obsesiva, incisiva, pasional, intensa, vaga. Testaruda. Estoy más despierta de noche sola que de día con los demás. Me gusta besar con la mirada, dormir inverosímilmente, lavarme las manos cada dos por tres. Cantarle a la luna la tristeza de ese amor que no tuve y que perdí, y las caricias simples. Peleadora, ridícula, tierna sin querer. Como los gatos. Así.



Anna.

diciembre 04, 2018

Mediana edad

 Mi papá está cansado

ha vivido ya
quizá más de la mitad de su vida
y está cansado
de los hijos que no han crecido
como él quería que crecieran,
de la casa que no sabe
cuándo se le llenó tanto
de perros, está cansado
de tantas cosas que hay que
arreglar y de esta casa
vieja como él,
con goteras y manchas y
muebles descoloridos,
ya vencidos.
Está cansado, mi padre
de los médicos y los exámenes,
de sus riñones,
de las dietas,
de la música que escucha
mi hermano, de sus malas notas,
de su vida a medio vivir.
Mi papá está cansado
de sus propios padres,
casi muertos pero nunca del todo,
de su mujer y de los rezos,
de la cama fría y el sexo
sólo en las películas,
con el volumen bajo
para que no escuchen
“los chicos”.
Mi papá está cansado,
muy cansado,
pero otra vez le da sueño
y va a acostarse temprano
para ir al otro día
al trabajo.


Anna.

diciembre 01, 2018

'Y a pesar de todo me regalabas libros que escribías por las noches...'

Una vez salimos de fiesta tú y yo solas. Una detrás de otra. Pero hubo una noche, ¿te acuerdas?

Íbamos disfrazadas y puestas hasta las cejas. Primero bailamos como si ya nos estuviésemos riendo de todo esto y luego también lloramos.

Me abrazabas y yo sólo quería que no te acercases del todo; no te fueses a cortar con todo lo rota que estaba.

Y me abrazaste otra vez; igual de rota pero tan guapa como siempre. Y entendí que cuando los rotos se abrazan se forman mantas. Mantas en las que pasar un invierno o toda una vida.

Me dijiste; 'Tú dijiste que había personas que te hacían grandes. Y yo me siento orgullosa de lo que soy, porque tú te sientes orgullosa de mí.' y han pasado dos años y todavía no sé qué contestar a eso.

Has vomitado en todas las baldosas de mi casa y me has metido en todos los taxis que no supe parar.

Has sido freno cuando había un muro delante. Y has sido muro cuando necesitaba sostenerme.

Contigo me he reído tanto que a veces se me olvida lo llorado. Eres tan diferente al resto que salimos ganando.

Ojalá toda una vida en la que me sigas llevando la contraria y quitando tanto la razón, para que no me pese el equipaje a cuestas.

¿Me oyes? Toda una vida.




Irene X
http://mellamoirene.blogspot.com

diciembre 01, 2017


Hacia el Valhalla, 
donde mis hermanos guerreros me esperan 
guiado por el suave abrazo 
de las Valkirias. 
Donde Odín me cobijará.

mayo 09, 2017

Otoño, 25

He vivido inclinada,
como una hoja por un viento fuerte,
buscando tu refugio,
tu aprobación, ser amada.

He sido tu mascota,
como un perro te he buscado
tantas veces lamí la mano
con la que me golpeabas,

hociqueé alrededor tuyo
en busca de migajas,

te cubrí las heridas de besos
aunque vos ni me mirabas.

Te seguí amando,
aunque me abandonaste en la calle,
en la oscuridad, sola,
sin un peso, sin dignidad, sin alma.

Y todavía te sueño,
persigo tu nombre como mi cola,
espero bajo la sombra
un indicio de tu llegada...

Pero ya basta.

Y qué mejor que citar
ahora mismo tus palabras:
"Mejor morir de pie,
que vivir arrodillada".

Sea.
De ahora en más,
aunque duela como infierno,
no vuelvo más a tu parada.

Viví como elegiste vivir.
Es tiempo de que esta hoja
se desprenda del árbol
al que se amarra.


Anna.

mayo 02, 2017

My garden

¿Y qué debería haber hecho sino correr y esconderme? ¿Saludarte? ¿Ignorarte?
No podía hacer más que correr. Correr hasta que me reventaran los pulmones. Correr hasta que me muera, porque de nuevo soy yo la que te estoy viendo, mientras vos ni siquiera sabés que estoy ahí.

"Él era mi mitad. El problema es que yo no era su mitad."



in the sun and in the rain
and in the day and in the night

pain is a flower
pain is flowers

blooming all the time.

C. Bukowski

Parece increíble que todavía sueñe con vos. Cuando él me pregunta por qué estoy llorando, le digo que tuve pesadillas. Todas las noches, en especial ahora que hace frío. ¿De dónde salís? ¿En qué lugar oscuro estás tan guardado que no puedo sacarte?
"Te llevo debajo de la piel".
En un músculo de esos que sólo sabés que existen cuando duelen el día después del gimnasio. En un agujero tapado con vidrio, por el que de noche te miro sin llegar nunca hasta vos.
¿Decisión o destino?



Usá auriculares.