febrero 05, 2011

-Tengo sed de esta agua -dijo el principito-, dame de beber...

¡Comprendí entonces lo que él había buscado!

Levanté el balde hasta sus labios y el principito bebió con los ojos cerrados. Todo era bello como una fiesta. Aquella agua era algo más que un alimento. Había nacido del caminar bajo las estrellas, del canto de la roldana, del esfuerzo de mis brazos. Era como un regalo para el corazón. Cuando yo era niño, las luces del árbol de Navidad, la música de la misa de medianoche, la dulzura de las sonrisas, daban su resplandor a mi regalo de Navidad.

-Los hombres de tu tierra -dijo el principito- cultivan cinco mil rosas en un jardín y no encuentran lo que buscan.
-No lo encuentran nunca -le respondí.

-Y sin embargo, lo que buscan podrían encontrarlo en una sola rosa o en un poco de agua...
-Sin duda, respondí. Y el principito añadió:
-Pero los ojos son ciegos. Hay que buscar con el corazón.

Antoine de Saint Exupèry

enero 24, 2011

Tiempos duros

Los tiempos vienen duros, me comentas.
Será la primera vez que nuestros hijos
vivan peor que nosotros, me aseguras.
Y que nada podemos hacer para que cambien
las cosas. Y yo callo.

Es verdad que anda el corazón a la deriva
y los sueños han dejado nuestros cuerpos.
Que el hombre ya no tiene calendarios
en los que apuntar los días de la dicha
ni caminos que andar como no sea
la nostalgia. Y no sé qué decirte.

La esperanza no tiene ya horizontes
que podamos decir que son los nuestros.
Ya no hay ideologías. Ni siquiera
podremos encontrar en nuestras manos
una palabra cierta que nos salve
del miedo y la distancia.

Entre nosotros,
habré de confesarte que me siento
cansado y me refugio cada día
en algún verso de Biedma. Hoy he leído
Ollerías de Azaústre y me he sentido
igual que un hombre muerto ante un espejo.
Sólo hay belleza, amor, en el recuerdo.

Por eso, te convoco en este instante.
Ya lejos de nosotros el futuro,
construyo este presente en el que somos
poco más que una cifra, la que llena
la estadística amarga. Hoy ha subido
-lo dicen los diarios-
el número de hombres que aún esperan
que las agencias que rigen el destino
califiquen el alma
entre las inversiones seguras de la vida.


Rodolfo Serrano
http://rodolfoserrano.blogspot.com/

diciembre 19, 2010

La ciudad se estaba destiñendo, como se destiñen las fotos con los años. A medida que pasaba el tiempo, todo se iba haciendo más blanco y negro; pero ella, que estaba encantada con aquél país de su memoria, no se daba cuenta, mientras se iba convirtiendo en el recuerdo de un recuerdo.


Anna.

noviembre 24, 2010

Porqué será que perdonar es tan difícil.
              Perdonar al paso del tiempo.
                       Perdonar a los cambios.
                              Perdonarse a uno mismo.

Mientras camina arrastrando los pies, le parece que no es ella la que mueve su cuerpo, tan cansada está. Mientras espera el taxi, dice la dirección y sus ojos se empañan en el vidrio, desea con todas sus fuerzas no ser ella. Mientras baja, paga con muchos billetes chiquitos y huye, del taxista y su cara de domingo por la tarde, de la calle y su falso muchas gracias, de la lluvia que ya empieza a caer sin permiso, desea no ser ella. Desea, lo anhela tan, tan fuerte que le duele, y aún así, sigue sintiendo sus pies cansados, sus ojos empañados. Se sigue sintiendo ella.

Recorre los pocos metros todavía secos de cemento gris que la separan de la puerta, e intenta abrirla sin darse cuenta de que está todavía cerrada. Mete la mano en el bolso, tantea el metal frío de las llaves, elige la indicada y trae a su cerebro el procedimiento adecuado para abrir una puerta. La abre.
Adentro está oscuro y vacío. Nadie que diga "bienvenida a casa", nadie esperando con la mesa puesta y la radio prendida. Nadie que la espere.

Y ella desea con todas sus fuerzas no ser ella.

Perdonarse
                       a
                            uno
                                      mismo.



Anna.

noviembre 21, 2010

"- ¡Vaya! -se dijo Alicia-. He visto muchísimas veces un gato sin sonrisa, ¡pero una sonrisa sin gato! ¡Es la cosa más rara que he visto en toda mi vida!" 

Lewis Carrol

noviembre 18, 2010


“¿Tenemos que amarnos para
conocernos o tenemos que
conocernos para amarnos?”


Michelangelo Antonioni
(El Eclipse)

noviembre 17, 2010

Oh, blessed, blessed night. ''l am afeared... being in night, all this is but a dream. Too flattering sweet... to be substantial.''

William Shakespeare - Romeo and Juliet
-from Shakespeare in Love
''But soft, what light through yonder window breaks? lt is the east, and Juliet is the sun. Arise, fair sun, and kill the envious moon... who is already sick and pale with grief... that thou, her maid, art far more fair than she.''


William Shakespeare - Romeo and Juliet
-from Shakespeare in love.

noviembre 15, 2010

- That whole Jesus thing, it's really interesting.
- It's not interesting. It's scary! It's nailing holes through your hands. It's 'cause we're all vile sinners. God made Jesus die.
- You really think that's true?
- It's in the Bible.
- You have to believe it, and you hate it. I don't have to believe it, and I think it's beautiful.
- You gotta believe the Bible, Leslie.
- Why?
- 'Cause if you don't believe in the Bible, God will damn you to hell when you die.
- Wow, May Belle. Where'd you hear that?
- That's right, huh, Jess? God damns you to hell if you don't believe in the Bible.
- Well, I don't think so. I seriously do not think God goes around damning people to hell.


From "Bridge to Terabithia".

noviembre 13, 2010

"Escribir novelas largas es básicamente una labor física. Tal vez el hecho de escribir sea, en sí mismo, una labor intelectual. Pero terminar de escribir un libro se parece más al trabajo físico (…) Tal vez piensen que, con tal de tener la fuerza suficiente para poder levantar la taza del café, se pueden escribir novelas. Pero, si probaran de veras a hacerlo, estoy seguro de que enseguida me comprenderían y se darían cuenta de que escribir novelas no es un trabajo tan apacible (…). Aunque realmente el cuerpo no se mueva, en su interior está desarrollándose una frenética actividad que lo deja extenuado. La que piensa es la cabeza, la mente. Pero los novelistas, envueltos en el ropaje de nuestras historias, pensamos con todo el cuerpo".


Haruki Murakami

octubre 19, 2010

Wish you were here


We're just two lost souls
Swimming in a fish bowl,
Year after year,
Running over the same old ground.
What have we found
The same old fears.
Wish you were here


Pink Floyd

octubre 10, 2010

...el drama del desencantado que se arrojó a la calle desde el décimo piso, y a medida que caía iba viendo a través de las ventanas la intimidad de sus vecinos, las pequeñas tragedias domésticas, los amores furtivos, los breves instantes de felicidad, cuyas noticias no habían llegado nunca hasta la escalera común, de modo que en el instante de reventarse contra el pavimento de la calle había cambiado por completo su concepción del mundo, y había llegado a la conclusión de que aquella vida que abandonaba para siempre por la puerta falsa valía la pena de ser vivida.




Gabriel García Márquez

septiembre 29, 2010

Instantes

Si pudiera vivir nuevamente mi vida.
En la próxima trataría de cometer más errores.
No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más.
Sería más tonto de lo que he sido, de hecho
tomaría muy pocas cosas con seriedad.
Sería menos higiénico.
Correría más riesgos, haría más viajes, contemplaría
más atardeceres, subiría más montañas, nadaría más ríos.
Iría a más lugares adonde nunca he ido, comería
más helados y menos habas, tendría más problemas
reales y menos imaginarios.
Yo fui una de esas personas que vivió sensata y prolíficamente
cada minuto de su vida; claro que tuve momentos de alegría.
Pero si pudiera volver atrás trataría de tener
solamente buenos momentos.
Por si no lo saben, de eso está hecha la vida, sólo de momentos;
no te pierdas el ahora.
Yo era uno de esos que nunca iban a ninguna parte sin termómetro,
una bolsa de agua caliente, un paraguas y un paracaídas;
Si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano.
Si pudiera volver a vivir comenzaría a andar descalzo a principios
de la primavera y seguiría así hasta concluir el otoño.
Daría más vueltas en calesita, contemplaría más amaneceres
y jugaría con más niños, si tuviera otra vez la vida por delante.
Pero ya tengo 85 años y sé que me estoy muriendo.

Jorge Luis Borges

febrero 17, 2010

MI hermana

Bajé las escaleras corriendo, intentando no llorar, limpiándome las lágrimas antes de que cayeran, para evitar que se corriera el maquillaje. Para que nadie se diera cuenta.

Bajé las escaleras corriendo, sin esperar encontrarme a nadie, pero ahí estaba ella, con su vestido rosa, parecía una frutilla escapada de alguna torta de cumpleaños. Me sorprendí y me tragué el llanto, aunque ella ya se había dado cuenta de que algo pasaba.

No me preguntó. No solía hacerlo. Me agarró una mano como si cualquier cosa y nos fuimos al patio, lejos de la música de la fiesta. Me puse a mirar el cielo; había un montón de estrellas y el vestido de frutilla parecía ahora una mora violeta. Intenté concentrarme en algo de eso, huyendo con la cabeza a algún lugar lejos, donde mi cuerpo no podía ir.

- Si mirás tanto para arriba se te va a acalambrar el cuello. –me dijo, y se sentó en un banco a un costado. Yo también me senté.
- ¿Está aburrida la reunión? –pregunté como para hablar de algo.
- Sí –me contestó muy bajito. Entonces la miré de reojo, prestando más atención, y pensé que ella también había estado llorando.
- ¿Ha pasado algo? –volví a preguntar. Ella sabía que yo sabía-. ¿Se pelearon?

No contestó, ni me miró tampoco. Suspiré y le pasé un brazo sobre el hombro para abrazarla, no dijimos más nada y nos quedamos un rato así.

- ¿Y si nos vamos a la casa? –se me ocurrió después de un rato-. Tengo helado. Y galletas. Y Moulin Rouge.
- Me parece un buen plan –aceptó ella, aunque igual me pareció que de nuevo iba a llorar. Entonces me paré rápido y le quise ofrecer las manos para ayudarla a ella a hacer lo mismo. No me hizo mucho caso, se levantó sola, sin mi ayuda, del banco; me miró con cara de pocos amigos y a mi me dio por reírme.
- Tonta.

Ella llegó a sonreír. Nos metimos juntas de nuevo a la casa, esquivando el salón donde estaba la gente, por suerte los abrigos habían quedado en el recibidor. Ya habría tiempo después de disculparnos por irnos sin saludar.







Anna.