septiembre 02, 2025

"La belleza, la osadía, la experiencia, la manzana,
son cosas que deben ser siempre tomadas, a pesar de los destinos
a pesar de las espadas, 
sólo un instante divino justifica cualquier desgracia."

-Coro de gusanos, Idilio de las mariposas
Bienvenidos a Moler
Lufso

agosto 17, 2025

Y si fueras tú

Te he esperado sin saberlo,
como una estrella espera el alba,
como un suspiro busca el aire.

Y ahora que estás aquí,
todo se alinea, todo resuena
como si cada instante antes de ti
no hubiera sido más
que un preludio de nosotros.

Anónimo

agosto 09, 2025

junio 13, 2025

He can see through my eyes
he can see the roses blooming through the thorns
he can see the hush of softness in the world
he can see the hidden beauty in the storm 

maybe it's 'cause he's suffered
maybe it's 'cause he's survived
maybe it's 'cause he has loved
maybe it's 'cause he has grown

deep within i know
he understands my silent voice
he stands by, like the cats
gazin' through his green-laked eyes
and deep within i feel
he might be the one who sees
He can see through my eyes


Anna.

mayo 07, 2025

Hay que saber irse,
hay que saber abandonar el barco
sin hundirlo,
hay que saber cerrar la puerta
sin dar un portazo,
saber que a la piedra
no se le responde con más piedra,
que al daño
no se le responde con más daño.

Hay que ser elegante al marcharse,
entender que no hace falta
despedazar el abrazo
que una vez te dio calor.
No hay que romper las cartas
ni las fotos,
no hay que borrar los recuerdos
porque, más que un borrón
y cuenta nueva,
saber irse es una lección
y cuenta nueva.

Hay que saber marcharse,
comprender que las expectativas
son como el humo:
intuyes que surge de un fuego
pero ese fuego no se ve.
Nadie gana en las despedidas
porque ninguna victoria
es más triste
que decir adiós a un hogar.

Hay que saber irse
sin bombardeos,
cerrar la historia
sin destrozar el libro,
seguir caminando
sin mirar hacia atrás
y hay que entender que, muchas veces,
solamente seremos
la forma que escogimos
para decir adiós.




Miguel Gane

abril 30, 2025

En obra (fragmento)

Escribo en el puente entre mis 38 y 39. Paso la línea invisible que hace que mi edad, a fines prácticos, sea 40. Pero ¿qué edad tengo? ¿A qué edad se dan las revelaciones? ¿Cuándo llega la mayoría de la gente a saber quién es? De chico me sentí siempre a gusto con grandes: me respondían con información, me hablaban (a veces) en serio y no se sentían habilitados para agredirme si decía algo extraño. De grande me veo cada vez más como un nene con canas. Mi cuerpo sigue siendo torpe, se siente ajeno en la mayoría de los lugares, dudando en ese espacio de otros. Lo que digo sigue descolocando, ignoro lo que la mayoría da por sentado, digo cosas inesperadas, me entusiasmo "como un chico" por lo más pequeño. A pesar de contar con mi diagnóstico, llego tarde a la vida. Llego a lo que soy cuando para la mayoría ya soy viejo. Tengo más miedos, más conocimientos, precauciones, prudencia, cansancio, criterio, cautela. No tengo la audacia de sentirme nuevo. Llego a la mitad de mi vida sin algo genuino mío. Sin embargo, escribo. Disperso, movido por el mar, buscando sin encontrar mucho, hasta ahora. Tener diagnóstico es empezar a a conocer tu lenguaje, a hacer lo que deseamos. Si antes caminé y toqué terreno flojo, hoy, lo que hago me hace.

En este instante soy más viejo que todos mis músicos favoritos cuando hicieron su mejor disco. No puedo volver el tiempo atrás. Si fui un nene demasiado adulto, si soy un tipo todavía inmaduro para los demás, informo de acá en más que el tiempo no importa. Mi cabeza vivió dos o tres vidas en estos 38 años, reduplicando, multiplicando, perdida en espirales de palabras. Tengo 76, 124, 162 años. Todos, nada, ninguno, mi tiempo  no es su tiempo. en el parpadeo de un rayo armo sistema, entiendo y aparece algo nuevo. Solo ahora sé quién soy. Todavía puedo pensar, cantar, escribir, contar, hacer. Recién arranco. Tengo, digamos, 25.

Y quiero hacer todo.


Agustín Barovero
RARO - Un libro urgente sobre autismo (fragmento)

enero 17, 2025

¿Dónde quedarán los mensajes que no llegaron?
Las palabras no dichas,
esas que pensaba mientras me iba
sabiendo que no podía detenerme,
ya no.
¿Se perderán en el abismo de la mente, sin nunca llegar a destino?
¿Quedarán solamente adentro mío, resonando para siempre?
¿O habrá quizás en el borde una antena que recepcione
los mensajes enviados,
nunca leídos?
Y que el día de tu muerte
te los entregue todos,
como la última broma del universo,
cuando estés del otro lado y ya no puedas responder.
¿Oirás quizá en algún sueño, los gritos en mi cabeza de ese día?
¿Te levantarás de malhumor, acongojado
pensando que sólo fue una pesadilla?


Anna.

noviembre 24, 2024

What lips my lips have kissed, and where, and why,
I have forgotten, and what arms have lain
Under my head till morning; but the rain
Is full of ghosts tonight, that tap and sigh

Upon the glass and listen for reply;
and in my heart there stirs a quiet pain
For unremembered lads that not again
Will turn to me at midnight with a cry.

Thus in the winter stands the lonely tree,
Nor knows what birds have vanished one by one,
Yet knows its boughs more silent tan before:
I cannot say what loves have come and gone!

only know that summer sang in me
A little while, that in me sings no more.


Edna St Vincent Millay

noviembre 18, 2024

No quiero tu ayuda
Ni tu lástima
Ni tu atención
Ni tus ruegos
Ni tu perdón

No quiero que vengas a buscarme
No quiero irme de esta, mi tumba
No quiero que traigas más recuerdos
No quiero más promesas por cumplir

No quiero escuchar tu voz 
Diciéndome, otra vez
'que porque soy como soy'
No quiero tus manos lejos
No quiero tu cara sin afeitar
No quiero las ojeras
No quiero que no leas 
Mis poemas
No quiero verte irte
Nunca más

Igual no tendría que escribir esto
Si te conozco mejor que vos a mi
Supe desde el momento cero
Cuando me dijiste 'como vos quieras'
Que ya no ibas a venir
Mientras, estarás ahí pensando
Que no quiero tu ayuda, tu lástima
Que no quiero atención, tu perdón
Que no quiero que me ruegues,
Pero ese ya no serías vos.


Anna.

septiembre 20, 2024

Me leías para controlarme.
Te daba miedo, que escribiera. Tenías miedo de descubrir que mis palabras no te pertenecían.
Leías y releías mis notas buscando los huecos. 
Y como no los encontraste, dejaste de leer, seguro de haber dejado 
tu territorio bien marcado.
Querías poseerme con tantas ganas, nunca me quisiste conocer.
Tenías miedo de mi libertad -que no amabas-, 
te gustaba llamarme loca frente a tu público para que te aplaudieran.
Tu olor en mi cuerpo y esos aplausos como un muro
fueron extinguiendo las palabras
eso te tranquilizó

Nunca entendiste -porque no  me conocías-
que yo amaba escribiendo y sin escribir no amaba
Tenías razón en algo
mis palabras nunca te pertenecieron.


Anna

mayo 28, 2023

Tú no sabes amar

Tú no sabes amar; ¿acaso intentas
darme calor con tu mirada triste?
El amor nada vale sin tormentas,
¡sin tempestades… el amor no existe!

Y sin embargo, ¿dices que me amas?
No, no es el amor lo que hacia mí te mueve:
el Amor es un sol hecho de llamas,
y en los soles jamás cuaja la nieve.

¡El amor es volcán, es rayo, es lumbre,
y debe ser devorador, intenso,
debe ser huracán, debe ser cumbre…
debe alzarse hasta Dios como el incienso!

¿Pero tú piensas que el amor es frío?
¿Que ha de asomar en ojos siempre yertos?
¡Con tu anémico amor… anda, bien mío,
anda al osario a enamorar los muertos!


Julio Flórez

enero 17, 2023

Ya no espero nada, no siento nada. 
No pienso nada, no busco nada. 
No la silueta de una espalda en medio de la noche.
No la mano que sostiene y acompaña.
No los ojos, no la boca.
Todo está adormecido, temblando.
Como un león agazapado, a punto de saltar
sobre su presa que nada sospecha
mientras pace la yerba tierna.
Ya no quiero nada, no sueño nada.
No hay descanso, ni viaje.
No hay gatos, ni perro. No hay niños.
No hay nada.


Anna.

"De pequeño Anselmo había aprendido a diferenciar ciertas lágrimas de otras, y supo por demás que este hombre tenía el espíritu hecho un estropajo. Vio al carruaje sospechoso disminuir la velocidad y cruzar el pálido de luna sobre el puente. Luego volvió a fijar la mirada en el hombre embarrado que lo sujetaba desde atrás, sabiendo que de todo aquello que puede encontrarse sobre este endiablado mundo cuando los tiempos te arrastran a una fosa, lo único que puede salvarte es un corazón comprensivo, aún cuando sea el del primer idiota que te cruces por la copa de un árbol. Qué más podía hacer, maldita sea, que mandarse de cuclillas a la rama más fornida y tensar el arco apuntando al torniquete de la carroza para desprenderlo, y dejar que cada pecador se las arreglara con su dios."


-Gustavo Daniel
"Peces al grito de venganza"