abril 24, 2022
marzo 10, 2022
febrero 20, 2022
febrero 19, 2022
Dos
Yo sólo quería dormir. Quería pequeñas cápsulas azules de doscientos miligramos de Amital Sodio. Quería píldoras azules y rojas de Tuinal, y pastillas de Seconal de color rojo carmín.
El médico me dijo que si mascaba raíces de valeriana y hacía más ejercicio, al final, conseguiría dormir.
como si les estuvieran apuntando a la cabeza con una pistola invisible.
colgando, vacíos y tristes. Cloe me cuenta que lo peor de sus parásitos cerebrales era que nadie se quería acostar con ella. Allí estaba, tan próxima a la muerte que le habían liquidado la póliza del seguro de vida con setenta y cinco mil pavos y, en realidad, lo único que Cloe deseaba era echar un último polvo. Nada de intimidades, sólo sexo.
demasiado aburrida para seguir un tratamiento. Películas pornográficas, tenía películas pornográficas en su apartamento.
curaba, que flotaba alrededor de los pies y subía por las rodillas, la cintura y el pecho. Nuestros chakras se abrían. El chakra del corazón. El chakra de la cabeza. Con sus palabras Cloe nos introdujo en cuevas donde nos encontramos con el animal que era nuestro guía. El mío era un pingüino.
Así que no lloré durante la primera visita a un grupo de apoyo, hace dos años. Tampoco lloré en mi segunda y tercera visita. No lloré en las sesiones de parásitos sanguíneos, ni en las de cáncer intestinal o demencia encefálica orgánica.
Chuck Palahniuk
PD: Te amo (cap 30 - fragmento)
Holly llegó al restaurante a las ocho y veinte, ya que había pasado horas probándose distintos conjuntos. Finalmente escogió lo que Gerry le había indicado que se pusiera el día del karaoke, para así sentirse más próxima a él. Las últimas semanas no habían sido fáciles, los momentos malos habían prevalecido sobre los buenos y le estaba costando trabajo recobrar la entereza.
Mientras se dirigía a la mesa del restaurante el corazón le dio un brinco.
Vivan las parejas.
Se detuvo a medio camino y se hizo a un lado, ocultándose tras la pared. No estaba segura de poder enfrentarse con aquello. Le faltaban fuerzas para mantener a raya sus sentimientos. Echó un vistazo alrededor en busca de la mejor vía de escape; desde luego no podía marcharse por donde había entrado, ya que sin duda la verían. Vio una salida de emergencia al lado de la puerta de la cocina, la habían dejado abierta para mejorar la ventilación del local. En cuanto respiró aire fresco, se sintió libre otra vez. Atravesó el aparcamiento pensando qué excusa daría a Sharon y Denise.
—Hola, Holly.
—Qué tal, Daniel. —Fue a su encuentro—. No sabía que fumaras.
—Sólo cuando estoy nervioso.
—¿Estás nervioso? —Se dieron un abrazo.
—Me estaba armando de valor para reunirme ahí dentro con el Sindicato de Parejas Felices.
—¿Tú también?
—Bueno, si quieres no les diré que te he visto.
—¿Vas a entrar?
—De vez en cuando hay que apechugar —dijo Daniel, aplastando la colilla del cigarrillo con el pie.
—Supongo que tienes razón —convino Holly con aire reflexivo.
—No tienes que entrar si no te apetece. No quiero ser el causante de que pases una mala velada.
—Al contrario, será agradable contar con la compañía de otro corazón solitario. Somos muy pocos los que quedamos de nuestra especie.
—¿Vamos?
—Por cierto, tengo intención de largarme en cuanto terminemos el segundo plato —aclaró Daniel.
—Traidor —contestó Holly, dándole un codazo en broma—. En fin, yo también tengo que marcharme pronto si no quiero perder el último autobús. —Hacía unos días que no tenía dinero suficiente para llenar el depósito del coche.
—Pues entonces tenemos la excusa perfecta. Diré que tengo que irme pronto porque te acompaño a casa y que tienes que estar de vuelta a… ¿qué hora?
—¿Las once y media? —A las doce tenía previsto abrir el sobre de septiembre.
—Perfecto. Daniel sonrió y se adentraron en el comedor, sintiéndose más valientes gracias a su complicidad.
—¡Aquí llegan! —anunció Denise cuando se aproximaron a la mesa. Holly se sentó al lado de Daniel, pegándose como una lapa a su coartada.
—Perdonad el retraso —se disculpó.
—Holly, éstos son Catherine y Thomas, Meter y Sue, Joanne y Paul, Tracey y Bryan, a John y Sharon ya los conoces, Geoffrey y Samantha y, por último pero no por ello menos importantes, éstos son Des y Simon.
—Hola, somos Daniel y Holly —parodió Daniel con agudeza, y Holly tuvo que aguantarse la risa.
—Ya hemos pedido, espero que no os importe —explicó Denise—. Pero traerán un montón de platos distintos que podemos compartir. ¿Os parece bien?
—Dime, Holly, ¿tú qué haces?
—Perdona, ¿qué hago cuándo? —contestó Holly con seriedad. Detestaba a la gente entrometida. Detestaba las conversaciones que giraban en torno a lo que la gente hacía para ganarse la vida, sobre todo cuando se trataba de perfectos desconocidos que acababan de presentarle. Advirtió que Daniel temblaba de risa a su lado.
—Yo… bueno… ahora mismo estoy sin trabajo —confesó con voz temblorosa. La mujer torció la boca y se quitó una miga de entre los dientes con un gesto de lo más vulgar.
—¿Y tú qué haces? —preguntó Daniel, levantando la voz para romper el silencio.
—Oh, Geoffrey dirige su propio negocio —contestó la mujer, volviéndose con orgullo hacia su marido.
—Estupendo, pero ¿qué haces tú? —insistió Daniel.
—Bueno, ando todo el día ocupada haciendo un montón de cosas distintas. Cariño, ¿por qué no les cuentas lo que hacéis en la empresa?
—No es más que un pequeño negocio. Dio un mordisco a su panecillo, masticó lentamente y todos aguardaron hasta que se lo tragó para poder proseguir.
—Pequeño pero exitoso —agregó su esposa por él. Geoffrey por fin acabó de comerse el bocado de pan.
—Hacemos parabrisas de coche y los vendemos a los mayoristas.
—Uau, qué interesante —dijo Daniel secamente.
—¿Y tú a qué te dedicas, Dermot? —preguntó la mujer, dirigiéndose a Daniel.
—Perdona, pero me llamo Daniel. Tengo un pub.
—Ya. —Asintió con la cabeza y miró hacia otra parte—. Qué tiempo tan malo estamos teniendo estos días, ¿verdad? —preguntó a la mesa.
—¿Qué tal las vacaciones?
—Oh, lo pasé de maravilla —contestó Holly—. Nos lo tomamos con calma y no hicimos más que descansar, nada de desenfrenos ni locuras.
—Justo lo que necesitabas —convino Daniel, sonriendo—. Me enteré de vuestra aventura marina.
—Bueno, seguro que te dio una versión exagerada.
—No tanto, la verdad, sólo me contó que estabais rodeadas de tiburones y que tuvieron que sacaron del mar con un helicóptero.
—¡No puede ser!
—Claro que no —dijo Daniel, y soltó una carcajada—. Aun así, ¡debíais de estar enfrascadas en una conversación muy jugosa para no daros cuenta de que ibais mar adentro a la deriva!
—Atención todos —llamó Denise —. Probablemente os estaréis preguntando por qué Tom y yo os hemos invitado aquí esta noche.
—El eufemismo del año —murmuró Daniel, haciendo reír a Holly.
—Bien, tenemos que anunciaron una cosa. Miró a los presentes y sonrió. —¡Una servidora y Tom vamos a casarnos! —chilló Denise. Perpleja, Holly se tapó la boca con las manos. Aquello la había cogido desprevenida.
—¡Oh, Denise! —exclamó con un grito ahogado, y rodeó la mesa para abrazarlos—. ¡Qué maravillosa noticia! ¡Felicidades!
—¡Un momento! ¡Un momento! —Denise los detuvo justo antes de que empezaran—. Sharon, ¿no tienes copa? Todos miraron a Sharon, que sostenía un vaso de zumo de naranja en la mano.
—Aquí tienes —dijo Tom, llenándole una copa.
—¡No, no, no! No beberé, gracias —dijo Sharon.
—¿Por qué no? —vociferó Denise disgustada porque su amiga no quería celebrar su compromiso. John y Sharon se miraron a los ojos y sonrieron.
—Bueno, no queríamos decir nada porque ésta es la noche de Tom y Denise…
—Bien… ¡Estoy embarazada! ¡John y yo vamos a tener un hijo!
—¡Pues brindemos por el compromiso de Tom y Denise y por el bebé de Sharon y John!
—¿Quieres que adelantemos la retirada a las once? —propuso Daniel en un susurro. Holly asintió en silencio.
—¿Cuánto dejo para la cuenta? —preguntó Holly a Denise.
—Nada, no te preocupes —contestó Denise, restándole importancia con un ademán.
—No seas tonta, no voy a dejar que pagues mi parte. ¿Cuánto es?
—Bien, sale a unos cincuenta por cabeza, contando el vino y las botellas de champán.
—Venga, vámonos, Holly.
Holly fue a disculparse por no llevar consigo tanto dinero como creía, pero al abrir la palma de la mano vio que había un nuevo billete de veinte.
Sonrió agradecida a Daniel y ambos se dirigieron al coche.
—¿Te apetece entrar a tomar un té o lo que sea?
—Menuda nochecita, ¿eh? —dijo Daniel tras beber un sorbo de café. Holly meneó la cabeza con escepticismo.
—Daniel, conozco a esas chicas prácticamente de toda la vida y te aseguro que no esperaba nada de esto.
—Bueno, si te sirve de consuelo, yo hace años que conozco a Tom y no me había dicho ni pío.
—Aunque ahora que lo pienso, Sharon no bebió nada mientras estuvimos fuera. —No había escuchado ni una palabra de lo que le acababa de decir Daniel—. Y vomitó algunas mañanas, aunque dijo que se debía al mareo… —Se interrumpió mientras iba encajando las piezas mentalmente.
—¿El mareo? —preguntó Daniel, confuso.
—Sí, después de nuestra aventura en el mar —explicó Holly.
—Ah, claro.
—Qué curioso —dijo Daniel, acomodándose en el sofá. «Oh, no», pensó Holly, aquello significaba que no tenía intención de marcharse enseguida —. Mis colegas siempre decían que Laura y yo seríamos los primeros en casarnos —prosiguió Daniel—. Nunca se me ocurrió que Laura lo haría antes que yo.
—¿Va a casarse? —preguntó Holly con delicadeza. Daniel asintió con la cabeza y desvió la mirada. —Él también había sido amigo mío en otros tiempos. —Sonrió con cierta amargura.
—Obviamente ya no lo es.
—No. —Daniel negó con la cabeza —. Obviamente no.
—Lo siento.
—En fin, a todos nos toca nuestra justa ración de mala suerte. Tú lo sabes mejor que nadie, Holly.
—Sí, nuestra justa ración.
—Ya lo sé, no tiene nada de justa, pero no te preocupes. También nos llegará la buena suerte —aseguró Daniel.
—¿Tú crees?
—Eso espero.
Cecelia Ahern
febrero 12, 2022
Ahora no me lo vas a creer, pero existe. Existe alguien ahí afuera que va a compartir tu locura por los gatos, que te va a aceptar así, huraña, tierna, cansada, tonta. Existe ahí afuera alguien que no va a pensar que está mal que estés tan rota, alguien que va a poder ayudarte mientras tratás de desenredar tus nudos, alguien ahí afuera que esas veces que no podás más te va a saber levantar para que sigás. Sé que ahora no me creés, pero está ahí. Y va a entender que hablar te cueste, que el sexo te cueste, que todo te cueste. Va a entender que te esforzás muchísimo todo el tiempo, y va a apreciar todo lo que le des, porque va a entender cómo te costó. Y te puedo asegurar que esa persona también va a tomar vino como vos, va a tocar el piano o la guitarra para que canten juntos, y va a cambiar sus libros con los tuyos y sacarse fotos con vos y mostrárselas al mundo. Se van a poder sentar esas noches heladas de junio los dos envueltos en una colcha en el sillón a leer por octava vez El Señor de los Anillos. Te lo puedo asegurar, existe alguien así, y que le guste comer como a vos, con vos, que le guste bailar como te gusta a vos, con vos. Y te va a mirar así sin maquillaje y con toda esa ropa hippie sin combinar que usás y va a pensar que sos la más linda, alguien que no va a dudar.
Sé que ahora no me lo vas a creer. Pero existe alguien que va a leer lo que escribís, y que va escribir para vos también, quizá todavía no se conocen, pero se van a encontrar, y cuando lo hagan te puedo jurar, no va a dudar.
Anna.enero 26, 2022
esta lluvia sería
musica de fondo de nuestros acurrucos
la tarde inundada
de gatos y café y mimos.
Si esta aun fuera nuestra casa,
no habría apuro
ni ropa
ni frío
si el balcón aun fuese nuestro balcón
y los vecinos escandalizados
nuestros vecinos.
Si esta aun fuera nuestra casa
y abajo los autos
la vida de otra gente que pasa
pero no nosotros
acá arriba,
si acaso aun fuera esta
nuestra casa.
Anna.
enero 09, 2022
- Con las manos, cariño.
- Si lo haces con la mente, en lugar de aliviar el dolor, éste se endurece aún más.
- ¿Con las manos abuela?
- Sí. Nuestras manos son las antenas de nuestra alma. Si las mueves tejiendo, cocinando, pintando, jugando o hundiéndolas en la tierra, envías señales de cuidado a la parte más profunda de ti. Y tu alma se ilumina, porque le estás prestando atención. Entonces, las señales del dolor ya no serán necesarias.
- ¿Las manos son realmente tan importantes?
- Sí, hija mía. Piensa en los bebés: comienzan a conocer el mundo, gracias al toque de sus pequeñas manos. Si miras las manos de los viejos, te cuentan más sobre su vida que cualquier otra parte del cuerpo.
Todo lo que se hace a mano, se dice que está hecho con el corazón. Porque es realmente así: las manos y el corazón están conectados. Los masajistas lo saben bien: cuando tocan el cuerpo de otra persona con sus manos, crean una conexión profunda. Es precisamente a partir de esta conexión que llega la curación. Piensa en los amantes: cuando se tocan las manos, hacen el amor de una manera más sublime.
- Mis manos abuela… ¡Cuánto tiempo no las he usado así!
- Muévelas, mi amor, comienza a crear con ellas y todo dentro de ti se moverá. El dolor no pasará. Y en cambio lo que hagas con ellas, se convertirá en la obra maestra más hermosa. Y ya no dolerá más. Porque habrás sido capaz de transformar su esencia.
Elena Bernabè
enero 04, 2022
Mensaje en una botella
Estoy atrapada en una isla desierta, donde hay un monstruo terrible que amenaza a cada rato con matarme y no tengo cómo escapar. En esta isla no hay otras personas, sólo gatos que me defienden del monstruo, pero a veces los gatos necesitan dormir, o se distraen, y entonces el monstruo me golpea con su aliento de fuego. Es el monstruo más cruel que he conocido nunca, a punto, creo que juega conmigo pero en verdad no quiere matarme: sólo quiere verme sufrir. Cuando tiene oportunidad, me abrasa, su ataque me quema las tripas produciendo un dolor insoportable, pero sólo lo suficiente como para que al poco me rehaga, me levante nuevamente y entonces me vuelve a tirar.
He estado atrapada en esta isla mucho tiempo, y he aprendido a combatir este monstruo de muchas maneras, ya no me caza tan rápido como al principio, pero a pesar de todo ni los gatos ni yo hemos podido matarlo. Sin embargo no siempre fue desierta la isla. Hace poco vino alguien. Pensé que el monstruo lo atacaría también, pero no fue así, y durante mucho tiempo pensé que se había ido, que habría muerto, vivimos felices esa persona y yo y los gatos y todo fue perfecto. Pero un día esa persona se cansó de la isla, de las mismas playas, de los mismos árboles, del mismo cielo. Se cansó de los mismos gatos y de mí. Vio una señal de humo a lo lejos y decidió seguirla. Yo me quedé.
El monstruo volvió.
Hacía tanto tiempo que no lo veía que había olvidado cómo combatirlo. Recordé cómo era antes, el vivir huyendo o enfrentándome a él todo el tiempo, el cansancio, el miedo. Busqué la señal de humo a lo lejos para ir tras él, pero no pude encontrarla. Tampoco puedo abandonar a los gatos. No puedo salir de esta isla. Escribí un mensaje desesperado y egoísta, preguntándole si encontró lo que el horizonte le prometía y lo metí en una botella que arrojé al mar.
Un mensaje pidiéndote que si estás ahí leyendo esto y en algo me extrañás, que volvás a mí.
Anna.
noviembre 27, 2021
Romance del enamorado y la muerte
noviembre 17, 2021
Inútil, como para probarme, luchar contra ese río que te cruza en mi misma cuadra, a mi misma hora, para decirnos ¿qué decirnos? Ojalá hubieses podido leer en mi cuerpo, así como leíste en mi estrella, que todo se despedazaba mientras te miraba y no te decía nada, mientras bajaba la cabeza y obedecía al río invisible, si hubieses podido leer que no sé nada de estrellas ni de constelaciones, pero que el río de sangre que corre por mis venas me pedía a gritos no dejarte ir.
Ahora ya no estás acá para explicarme cómo hace una para no ahogarse en esos ríos, y me ahogo en un vaso de cerveza, caliente, una noche más, sin vos.
junio 17, 2021
junio 04, 2021
Un día de verano
¿Quién hizo al cisne, y al oso negro?
¿Quién dio forma al saltamontes?
Me refiero a este saltamontes,
el que acaba de saltar en la hierba,
el que ahora come azúcar de mi mano,
el que mueve las fauces de atrás para adelante y no de arriba abajo,
el que mira a su alrededor con enormes ojos complicados.
Ahora levanta una de sus patas y se lava la cara cuidadosamente.
Ahora de pronto abre sus alas y se va flotando.
Yo no sé con certeza lo que es una oración.
Sin embargo sé prestar atención
y sé cómo caer sobre la hierba,
cómo arrodillarme en la hierba,
cómo ser bendita y perezosa,
cómo andar por el campo,
que es lo que llevo haciendo todo el día.
Dime, ¿qué más debería haber hecho?
¿No es verdad que todo al final se muere, y tan pronto?
Dime, ¿qué piensas hacer con tu única, salvaje y preciosa vida?
Mary Oliver
marzo 17, 2021
Visitors from abroad
that time of life
people prefer to allude to in others
but not in themselves, in the middle of the night
the phone rang. It rang and rang
as though the world needed me,
though really it was the reverse.
I lay in bed, trying to analyze
the ring. It had
my mother's persistence and my father's
pained embarrassment.
When I picked it up, the line was dead.
Or was the phone working and the caller dead?
Or was it not the phone, but the door perhaps?
on the front steps. My mother stared at me,
a daughter, a fellow female.
You never think of us, she said.
We read your books when they reach heaven.
Hardly a mention of us anymore, hardly a mention of your sister.
And they pointed to my dead sister, a complete stranger,
tightly wrapped in my mother's arms.
But for us, she said, you wouldn't exist.
And your sister — you have your sister's soul.
After which they vanished, like Mormon missionaries.
all the bushes covered with heavy snow
and the trees glittering, encased with ice.
I lay in the dark, waiting for the night to end.
It seemed the longest night I had ever known,
longer than the night I was born.
I write about you all the time, I said aloud.
Every time I say "I," it refers to you.
The receiver lay on its side among the tangled sheets,
its peevish throbbing had ceased some hours before.
I left it as it was;
its long cord drifting under the furniture.
I watched the snow falling,
not so much obscuring things
as making them seem larger than they were.
Who would call in the middle of the night?
Trouble calls, despair calls.
Joy is sleeping like a baby.
marzo 04, 2021
La lentitud (fragmento)
Vera, mi mujer, me dice: <<Cada cincuenta minutos muere un hombre en las carreteras de Francia. Mira todos esos locos que conducen a nuestro alrededor. Son los mismos que se muestran extraordinariamente cautos cuando asisten en plena calle al atraco de una viejecita. ¿Cómo es que no tienen miedo cuando van al volante? >>.
¿Qué contestar? Tal vez lo siguiente: el hombre encorvado encima de su moto no puede concentrarse sino en el instante presente de su vuelo; se aferra a un fragmento de tiempo desgajado del pasado y del porvenir; ha sido arrancado a la continuidad del tiempo; dicho de otra manera, está en estado de éxtasis; en este estado, no sabe nada de su edad, nada de su mujer, nada de sus hijos, nada de sus preocupaciones y, por tanto, no tiene miedo, porque la fuente del miedo está en el porvenir, y el que se libera del porvenir no tiene nada que temer.
La velocidad es la forma de éxtasis que la revolución técnica ha brindado al hombre. Contrariamente al que va en moto, el que corre a pie está siempre presente en su cuerpo, permanentemente obligado a pensar en sus ampollas, en su jadeo; cuando corre siente su peso, su edad, consciente más que nunca de sí mismo y del tiempo de su vida. Todo cambia cuando el hombre delega la facultad de ser veloz a una máquina: a partir de entonces, su propio cuerpo queda fuera de juego y se entrega a una velocidad que es incorporal, inmaterial, pura velocidad, velocidad en sí misma, velocidad éxtasis.
Curiosa alianza: la fría impersonalidad de la técnica y el fuego del éxtasis. Recuerdo una norteamericana, a la vez ceñuda y entusiasta, especie de apparatchik del erotismo, que hace treinta años me dio una lección (gélidamente teórica) sobre la liberación sexual; la palabra más recurrente en su discurso era la palabra <<orgasmo>>; conté las veces: cuarenta y tres. El culto al orgasmo: el utilitarismo puritano proyectado en la vida sexual; la eficacia contra la ociosidad; la reducción del coito a un obstáculo que hay que superar lo más rápidamente posible para alcanzar una explosión extática, única meta verdadera del amor y del universo.
¿Por qué habrá desaparecido el placer de la lentitud? Ay, ¿dónde estarán los paseantes de antaño? ¿Dónde estarán esos héroes holgazanes de las canciones populares, esos vagabundos que vagan de molino en molino y duermen al raso? ¿Habrán desaparecido con los caminos rurales, los prados y los claros, junto con la naturaleza? Un proverbio checo define la dulce ociosidad mediante una metáfora: contemplar las ventanas de Dios. Los que contemplan las ventanas de Dios no se aburren; son felices. En nuestro mundo, la ociosidad se ha convertido en desocupación, lo cual es muy distinto: el desocupado está frustrado, se aburre, busca constantemente el movimiento que le falta.
Miro por el retrovisor: siempre el mismo coche que no consigue adelantarme por culpa del tráfico en sentido contrario. Al lado del conductor va una mujer, ¿por qué el hombre no le cuenta algo gracioso?, ¿por qué no descansa una mano en su rodilla? En lugar de eso, maldice al automovilista que, delante de él, no avanza lo bastante rápido; tampoco la mujer piensa en tocar al conductor con la mano, conduce mentalmente con él, y ella también me maldice.
Entretanto pienso en aquel otro viaje de París a un castillo en el campo, que tuvo lugar hace más de doscientos años, el viaje de Madame de T. y el joven caballero que la acompañaba. Es la primera vez que están tan cerca el uno del otro y la indecible atmósfera de sensualidad que les envuelve nace precisamente de la lentitud de la cadencia: mecidos por el movimiento del carruaje, los dos cuerpos se rozan, primero sin querer, luego queriéndolo, y se traba la historia.
febrero 17, 2021
Un gato en un piso vacío
Porque qué puede hacer un gato
en un piso vacío.
Trepar por las paredes.
Restregarse entre los muebles.
Parece que nada ha cambiado
y, sin embargo, ha cambiado.
Que nada se ha movido,
pero está descolocado.
Y por la noche la lámpara ya no se enciende.
Se oyen pasos en la escalera,
pero no son ésos.
La mano que pone el pescado en el plato
tampoco es aquella que lo ponía.
Hay algo aquí que no empieza
a la hora de siempre.
Hay algo que no ocurre
como debería.
Aquí había alguien que estaba y estaba,
que de repente se fue
e insistentemente no está.
Se ha buscado en todos los armarios.
Se ha recorrido la estantería.
Se ha husmeado debajo de la alfombra y se ha mirado.
Incluso se ha roto la prohibición
y se han desparramado los papeles.
Qué más se puede hacer.
Dormir y esperar.
Ya verá cuando regrese,
ya verá cuando aparezca.
Se va a enterar
de que eso no se le puede hacer a un gato.
Irá hacia él
como si no quisiera,
despacito,
con las patas muy ofendidas.
Y nada de saltos ni maullidos al principio.
febrero 16, 2021
agosto 08, 2019
Las mismas medias mojadas de transpiración, el mismo olor a flores con humo de la zafra y las mismas ganas de dormir. Todo lo mismo. Tu mamá preguntándote a dónde vas, con quién, como si desde hace años no salieras a los mismos lugares, con la misma gente. La misma promesa de algo que no llega en cada cucharada del guiso de lentejas, en cada viernes volviendo en colectivo por los mismos baches, por las mismas ventanillas rayadas y los mismos reflejos de sueños sin cumplir esperándote en la misma parada para acompañarte de nuevo a tu sillón, a pasar los mismos canales, otra vez, una noche más, un agosto más, un año más... Otra vez, siempre igual.
Anna.
abril 04, 2019
“Ven, Wilkilén, siéntate a mi lado... Voy a contarte de una que a partir de esta noche será mi hermana y compañera eterna. No te asustes cuando escuches su nombre ni la culpes por hacer lo necesario. ¿Conoces a alguien a quien le agrade comer manzanas que pendan años y años de los árboles? Tampoco lo conozco yo. Y, dime, ¿cómo nacerían manzanas nuevas si las que ya cumplieron con lo suyo no dejaran sitio en las ramas? ¿Quién le enseñaría a quién? La hermana muerte carga con una tarea que todos comprenden pero pocos perdonan. Sin ella, los hombres no mirarían al cielo en las noches claras. Tampoco cantarían. Sin ella no existirían el suspiro ni el deseo. Sin ella nadie en este mundo se ocuparía de ser feliz."
—Vieja Kush.
Los días de la sombra
marzo 24, 2019
marzo 16, 2019
enero 20, 2019
Convenceme. Decime que me querías. Que no me conocés, ni sabés nada de la vida, pero que igual me querés. Decime que no sos un desgraciado como los demás, que no me conocés pero que sabías desde el principio que todas las cosas lindas del mundo las tenía escondidas en las pestañas. Decime que no podés prometerme ni oro ni viajes a Europa, pero que me vas a compensar con un millón de mates en la vereda de nuestra casa, escuchando tango hasta que nos hagamos viejos. Regalame tus domingos y tus proyectos. Nos llenemos de gatos y de libros y de guitarra y de amigos y de sueños. Nos llenemos de nosotros y de tiempo.
Anna.
enero 07, 2019
Soy así, como los gatos. Desconfiada, invasiva, tímida, absurda, inconstante. Me tomo mi tiempo para medir las cosas. Me paso horas mirando por la ventana, y a veces sólo sé desaparecer. Me hipnotizan los brillos y los detalles tontos. Sueño con los pájaros que me gustaría algún día atrapar. Soy así. Como los gatos. Obsesiva, incisiva, pasional, intensa, vaga. Testaruda. Estoy más despierta de noche sola que de día con los demás. Me gusta besar con la mirada, dormir inverosímilmente, lavarme las manos cada dos por tres. Cantarle a la luna la tristeza de ese amor que no tuve y que perdí, y las caricias simples. Peleadora, ridícula, tierna sin querer. Como los gatos. Así.
Anna.
diciembre 04, 2018
Mediana edad
Mi papá está cansado
ha vivido yaquizá más de la mitad de su vida
y está cansado
de los hijos que no han crecido
como él quería que crecieran,
de la casa que no sabe
cuándo se le llenó tanto
de perros, está cansado
de tantas cosas que hay que
arreglar y de esta casa
vieja como él,
con goteras y manchas y
muebles descoloridos,
ya vencidos.
Está cansado, mi padre
de los médicos y los exámenes,
de sus riñones,
de las dietas,
de la música que escucha
mi hermano, de sus malas notas,
de su vida a medio vivir.
Mi papá está cansado
de sus propios padres,
casi muertos pero nunca del todo,
de su mujer y de los rezos,
de la cama fría y el sexo
sólo en las películas,
con el volumen bajo
para que no escuchen
“los chicos”.
Mi papá está cansado,
muy cansado,
pero otra vez le da sueño
y va a acostarse temprano
para ir al otro día
Anna.
diciembre 01, 2018
'Y a pesar de todo me regalabas libros que escribías por las noches...'
Íbamos disfrazadas y puestas hasta las cejas. Primero bailamos como si ya nos estuviésemos riendo de todo esto y luego también lloramos.
Me abrazabas y yo sólo quería que no te acercases del todo; no te fueses a cortar con todo lo rota que estaba.
Y me abrazaste otra vez; igual de rota pero tan guapa como siempre. Y entendí que cuando los rotos se abrazan se forman mantas. Mantas en las que pasar un invierno o toda una vida.
Me dijiste; 'Tú dijiste que había personas que te hacían grandes. Y yo me siento orgullosa de lo que soy, porque tú te sientes orgullosa de mí.' y han pasado dos años y todavía no sé qué contestar a eso.
Has vomitado en todas las baldosas de mi casa y me has metido en todos los taxis que no supe parar.
Has sido freno cuando había un muro delante. Y has sido muro cuando necesitaba sostenerme.
Contigo me he reído tanto que a veces se me olvida lo llorado. Eres tan diferente al resto que salimos ganando.
Ojalá toda una vida en la que me sigas llevando la contraria y quitando tanto la razón, para que no me pese el equipaje a cuestas.
¿Me oyes? Toda una vida.
Irene X
http://mellamoirene.blogspot.com
diciembre 01, 2017
mayo 09, 2017
Otoño, 25
como una hoja por un viento fuerte,
buscando tu refugio,
tu aprobación, ser amada.
He sido tu mascota,
como un perro te he buscado
tantas veces lamí la mano
con la que me golpeabas,
hociqueé alrededor tuyo
en busca de migajas,
te cubrí las heridas de besos
aunque vos ni me mirabas.
Te seguí amando,
aunque me abandonaste en la calle,
en la oscuridad, sola,
sin un peso, sin dignidad, sin alma.
Y todavía te sueño,
persigo tu nombre como mi cola,
espero bajo la sombra
un indicio de tu llegada...
Pero ya basta.
Y qué mejor que citar
ahora mismo tus palabras:
"Mejor morir de pie,
que vivir arrodillada".
Sea.
De ahora en más,
aunque duela como infierno,
no vuelvo más a tu parada.
Viví como elegiste vivir.
Es tiempo de que esta hoja
se desprenda del árbol
al que se amarra.
Anna.
mayo 02, 2017
My garden
No podía hacer más que correr. Correr hasta que me reventaran los pulmones. Correr hasta que me muera, porque de nuevo soy yo la que te estoy viendo, mientras vos ni siquiera sabés que estoy ahí.
"Te llevo debajo de la piel".
En un músculo de esos que sólo sabés que existen cuando duelen el día después del gimnasio. En un agujero tapado con vidrio, por el que de noche te miro sin llegar nunca hasta vos.
¿Decisión o destino?
mayo 01, 2017
abril 29, 2017
¿Por qué se suicidan las ballenas?
¿Pero por qué se desorientan?
No está demostrado, pero podría ser que la mano del hombre tuviera una elevada influencia sobre ello. Una de las principales amenazas para los cetáceos parece estar relacionada con el incremento exponencial del tráfico marítimo en las últimas décadas: los ruidos de baja frecuencia producidos por grandes barcos y las altas frecuencias de pequeñas embarcaciones pueden tener grandes efectos sobre sensibles cetáceos. Más concretamente, el ruido de los aparatos de sonar de uso militar parece que afecta de una manera tan brutal a los cetáceos que estos pueden optar por subir a superficie a una velocidad excesiva. Esto provoca la aparición de burbujas en el torrente sanguíneo, por descompresión, y estas burbujas han sido detectadas en análisis forenses de estos animales.
Los delfines y las ballenas viven en un mundo acústico, y sus imágenes del mundo que les rodea son imágenes acústicas. El sufrimiento que les impulsa a salir del agua podría obedecer al deseo de escapar de una tortura acústica insufrible para ellos. Exactamente igual que el salto al vacío de una persona que se tira por la ventana de un edificio en llamas, cuando ya no puede aguantar en su cuerpo el calor recibido por la radiación infrarroja.
abril 27, 2017
Ya va a hacer un año desde que te fuiste. Dos años desde que dormiste con otra. Tres años desde que no estamos más juntos. Cuatro años desde el último de mis cumpleaños que celebramos juntos.
Parece, si uno tacha los días con negro, yo lo hago, voy tachando los días, y cuento el tiempo, uno, dos, tres años. Pero no. Yo sigo acá atrapada, con los diez mil pesos de premio en la mano, parada sobre el escenario, buscándote entre la gente y sin encontrarte, el tiempo congelado, ahí, para siempre.
abril 15, 2017
abril 14, 2017
marzo 31, 2017
Zombies
marzo 15, 2017
marzo 04, 2017
escribiéndome historias en el pelo,
y quisiera besos en la espalda,
acurrucos, que me dijeras
las más grandes verdades
o las más grandes mentiras,
que me dijeras por ejemplo
que soy la mujer más linda,
que me querés mucho,
cosas así, tan sencillas, tan repetidas,
que me delinearas el rostro
y me quedaras viendo a los ojos
como si tu vida entera
dependiera de que los míos sonrieran…
Gioconda Belli
Oración por un gato
Dios
Vos que hiciste el universo
Y pusiste cosas tan grandes como
Planetas
Y tan chicas como
Este gato
Quisiera saber si
La vida de un gato
Significa algo más
O quizá algo menos
Que mi propia vida.
Quisiera saber si
La muerte de un gato
Significa a este enorme universo
Algo más
O quizá algo menos
Que mi propia muerte.
Quizá
Aunque sólo quizá
Pueda entender de este gato
O de este universo
Cómo funcionan las cosas.
Quizá
Aunque sólo quizá
Si vive este gato
Pueda entender yo algo
De la vida
O de la muerte
O de nada en particular
Más que el valor diminuto
Del ronroneo de un gato
En la oscura inmensidad
Del universo.
febrero 28, 2017
febrero 25, 2017
un mucho inmenso, septentrional, completo,
feroz, de calma chicha,
al servicio menor de cada triunfo
y en la audaz servidumbre del fracaso.
Embriaguez te sobra, y no hay
tanta locura en la razón, como este
tu raciocinio muscular, y no hay
más racional error que tu experiencia.
Pero, hablando más claro
y pensándolo en oro, eres de acero,
a condición que no seas
tonto y rehuses
entusiasmarte por la muerte tánto
y por la vida, con tu sola tumba.
Necesario es que sepas
contener tu volumen sin correr, sin afligirte,
tu realidad molecular entera
y más allá, la marcha de tus vivas
y más acá, tus mueras legendarios.
Eres de acero, como dicen,
con tal que no tiembles y no vayas
a reventar, compadre
de mi cálculo, enfático ahijado
de mis sales luminosas!
Anda, no más; resuelve,
considera tu crisis, suma, sigue,
tájala, bájala, ájala;
el destino, las energías íntimas, los catorce
versículos del pan: ¡cuántos diplomas
y poderes, al borde fehaciente de tu arranque!
¡Cuánto detalle en síntesis, contigo!
¡Cuánta presión idéntica, a tus pies!
¡Cuánto rigor y cuánto patrocinio!
Es idiota
ese método de padecimiento,
esa luz modulada y virulenta,
si con sólo la calma haces señales
serias, características, fatales.
Vamos a ver, hombre;
cuéntame lo que me pasa,
que yo, aunque grite, estoy siempre a tus órdenes.
César Vallejo
febrero 22, 2017
Deep purple
Dejarte.................
Dejarte ir.................
Dejarte ir...................
Dejarte.......................
...................................
...................................
................................
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............................
.....................
..............
..........
.......
.....
...
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febrero 14, 2017
febrero 12, 2017
tal vez nadie en el universo piensa en mí,
que sólo yo me pienso,
y si ahora muriese,
nadie, ni yo, me pensaría.
Y aquí empieza el abismo,
como cuando me duermo.
Soy mi propio sostén y me lo quito.
Contribuyo a tapizar de ausencia todo.
Tal vez sea por esto
que pensar en un hombre
se parece a salvarlo.
R. Juarroz
febrero 10, 2017
febrero 09, 2017
febrero 06, 2017
enero 31, 2017
- ¿No extrañás tu cama? -me preguntó y miraba al techo de estrellas.
- ¿Cuál de todas? -le contesté queriendo hacer un chiste. Ella se encogió de hombros, como si la respuesta fuese obvia.
- Y no sé, tu cama. La cama en la que dormís todas las noches
- Ah -no se me ocurría cómo hacer un chiste esta vez-. Vos decís la cama que está en mi casa.
- ¿Cuál otra cama podría ser? -ahora la del chiste era ella.
- Es que me da igual -le dije y ahora dejó de mirar el cielo y se quedó mirándome-. Esa cama, esta cama, o cualquier cama.
- Qué suerte -de nuevo miraba las estrellas-, poder dormir en cualquier parte. Ya me gustaría a mi.
Ya no volvimos a hablar. Un rato después se dio la vuelta y se quedó dormida. Su respiración era a penas un soplido sordo sobre el pasto.
Yo me quedé mirándola un rato, pensando en esa cosa rara de las personas de ubicar las cosas en territorios, de esa necesidad de demarcar, de sentir que poseemos algo. "Tu cama", "la que está en tu casa". La que todas las mañanas vuelvo a armar después de deshacerla para no dormir todas las noches. Mi cama, me digo mientras la miro por última vez, mientras me doy la vuelta para el otro lado. Mi cama no es un dónde, es un quién.
Los grillos saltan como gotas de rocío entre los yuyos y de vez en cuando Mamá Gato salta de entre las sombras y atrapa uno para sus cachorros. Pienso que dormir es una cuestión de decisión, no de camas. Sino, me digo, podría contar grillos para siempre, y no dormirme nunca.
Anna.
enero 26, 2017
Che y ¿no sabés vos cómo se llega a Buenos Aires desde acá? No importa que esté lejos, es que quiero un abrazo tuyo, y te juro que me voy caminando hasta allá.
No, no estoy ebria, te juro que... Sí, ya sé que no puedo. No, el perro es de la calle. O capaz era un gato. O capaz era un tipo. La verdad es que no me acuerdo ya. Pero tu departamento sigue ahí, en el mismo lugar.
Anna.
https://www.youtube.com/watch?v=mIhI23gBBPQ
enero 18, 2017
enero 09, 2017
Cavar cada vez más hondo
"desenterrar un muerto"
ultrajar una tumba sacra
arrojar sus reliquias al viento.
Pero el error, ay, Pandora
es abrir la caja
si hubieses hecho caso
cuando te decían que dejaras
ir las sombras del pasado
debajo de la tierra,
bien abajo.
Y en cambio tenías que,
cruzar la calle,
caminar cuatro cuadras
gritar su nombre
sus cinco letras blancas
cambiar tu pelo,
tu cuerpo
tu nombre
tu cara
y después arrojarte a un pozo
como si ya no importara nada.
Pero y ¿dónde está tu libertad
maleva, bailarina, gata?
Si cruzarlo una calle
o dos o tres o cuatro
te vuelve a destruir
para no encontrar tu alma
que quedó ahí en su boca
que no alcanzaste en arma
quedó ahí tu vida
ay, destruirte para volver
siempre a la misma tonada,
maldita tumba abierta
de donde los muertos
se escapan.
Anna.
Wael Kfoury - Bhebak Ana Kteer
enero 01, 2017
diciembre 28, 2016
Una palabra
y al mismo tiempo lo esconde todo
igual que el viento que esconde el agua
como las flores que esconde el lodo.
Una mirada no dice nada
y al mismo tiempo lo dice todo
como la lluvia sobre tu cara
o el viejo mapa de algún tesoro.
Como la lluvia sobre tu cara
o el viejo mapa de algún tesoro.
Una verdad no dice nada
y al mismo tiempo lo esconde todo
como una hoguera que no se apaga
como una piedra que nace polvo.
Si un día me faltas no seré nada
y al mismo tiempo, lo seré todo
porque en tus ojos están mis alas
y está la orilla donde me ahogo.
Porque en tus ojos están mis alas
y está la orilla donde me ahogo.
Carlos Varela
Carlos Varela - Una palabra ("Men on fire")
diciembre 25, 2016
diciembre 12, 2016
diciembre 01, 2016
Pero a lo mejor sí.
A lo mejor estás bien así
Pero a lo mejor no.
A lo mejor, como yo
te andan consolando otros besos
a lo mejor sólo promesas
de momento.
A lo mejor soy ilusa,
como siempre,
ya me conocés,
pero también es cierto
que conozco más que nadie
tu orgullo
y que quizá vengas
en algún momento oscuro
de la noche, quizá
escondiéndote de todos
escondiéndote de ella
como escondida yo te escribo
consolándome con cartas en botellas
con historias de novelas
con reencuentros en otras vidas
quizá, si te conozco,
quizá, hoy vengas.
Y aunque no pueda decir tu nombre
en estas cuatro paredes,
donde nos condenan,
me vas a escuchar gritando
con toda mi alma
en cada uno
de todos estos poemas.
Anna.




